Las informaciones de que los gobiernos locales de Japón harán pruebas al arroz para hallar cesio radiactivo cayeron como un mazazo en la psique colectiva del país ante la posibilidad de que su venerado sustento entre en la larga lista de alimentos prohibidos.
El anuncio de los análisis, la semana pasada, llegó en medio de los temores de la población a que exista radiación en los alimentos tras la peor crisis nuclear en el mundo en 25 años en la planta de Fukushima, habiéndose hallado ya niveles excesivos de radiación en carne de vaca, verduras, te, leche, marisco y agua.
Pero el arroz, insisten la mayoría de los japoneses, es diferente.
"Tras el terremoto ha habido un sentimiento generalizado entre la población de que uno se las puede apañar con sustitutos. No tiene por qué ser un curry de ternera, puede ser cerdo, o pollo, o ternera de otro país", dijo Shigenobu Ikedo, experto en seguridad alimentaria de la Escuela de Ciencias Medioambientales, Agricultura y Alimentos en la Universidad de Miyagi.
"No es lo mismo con el arroz", añadió.
Se cree que la producción de arroz comenzó en Japón en el año 300 antes de Cristo, según los expertos, y las tradiciones asociadas a su cultivo son una parte indispensable de la cultura japonesa incluso hoy día.
"La producción de arroz alimentó el espíritu del 'yui' (unión), algo que ha perdurado hasta en la era moderna", dijo Yoshihito Umezaki, ex presidente de la asociación de periodistas Japan Fisheries.
"Vimos que se revivió tras el terremoto", añadió.
Los estrechos lazos de Japón con el arroz se ven simbolizados por la relación de la Familia Imperial con el grano, con referencias al emperador ofreciendo los últimos cultivos a los dioses en el "Kojiki" que data del siglo VIII y es uno de los documentos históricos más antiguos de Japón.
FUENTE: http://es.reuters.com/
No hay comentarios:
Publicar un comentario