La variedad de mieles es tan amplia como todas las propiedades que se le atribuyen. Ya desde su origen, con independencia de que sean más o menos "industriales" o "naturales" se pueden constatar importantes diferencias en su composición. No obstante, muchas de sus aplicaciones terapéuticas, tan asentadas entre la población general, no tienen un soporte científico que avale dicha efectividad según la opinión de las autoridades sanitarias en materia de alimentación, nutrición y salud. En esencia, la miel es un alimento rico en azúcares sencillos que aportan energía "rápida" a través de su consumo.
Con independencia de este hecho, el resto de su valor nutricional es bastante limitado ya que el aporte de otros nutrientes (antioxidantes, vitaminas, minerales, etc.) aunque presentes, es escaso. Es decir, conseguir cifras significativas de estos nutrientes a partir del consumo de miel implica realizar ingestas alejadas de las recomendaciones, sobre todo cuando se tiene en cuenta su posible efecto sobre el aumento de peso.
FUENTE: http://www.ecoticias.com/