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lunes, 31 de enero de 2011

Biofrutales crea primeras variedades de uva de mesa transgénica en Chile

En Estados Unidos compraron los derechos de la tecnología que fue perfeccionada después en el país, para así tener una plataforma de transformación genética.

Francisca Orellana L. 

Luego de trece años de investigación, el consorcio Biofrutales desarrolló las primeras variedades de uva de mesa transgénica en Chile, que tienen la particularidad de no requerir químicos al ser resistentes a los principales hongos que atacan a las vides y afectan la producción, como la botritis y oidios. Para llegar a esta uva, del tipo Thompson Seedless, compraron los derechos en Estados Unidos de la tecnología que posteriormente fue perfeccionada en el país, para contar con una plataforma de transformación genética. Es una de las primeras experiencias en el mundo, por lo que va a generar gran impacto, explica Rodrigo Cruzat, gerente del consorcio integrado por instituciones como Fundación Chile, Inia, Fedefruta, Univiveros y universidades.

Desde el punto de vista comercial, Cruzat advierte que hay que ser cautelosos porque muchos mercados son resistentes a consumir este tipo de productos, pero resalta que Chile se encuentra en una posición ventajosa ya que existe mucha tecnología desarrollada para la investigación transgénica en comparación a Estados Unidos, Europa u otros mercados, que se han enredado en la polémica y han invertido poco. Es probable que estemos un poco adelantados, pero tarde o temprano vamos a tener la necesidad de trabajar con los transgénicos, dice. 

Extensión

Biofrutales espera desarrollar lo mismo en la línea de carozos (duraznos y nectarines), y para ello están patentando una inédita plataforma de transformación genética que no existe en el mundo. Si alguien quiere hacer investigación genética en esas frutas, tendrán que pedirnos la licencia, acota Cruzat. La entidad, que nació para desarrollar variedades frutícolas más competitivas, ha destinado $ 3.000 millones (recursos públicos y privados), entre 2006 y este año, a diversos programas de mejoramiento en vides (61% del presupuesto), carozos y cerezos. A la fecha, han logrado desarrollar mediante el mejoramiento genético convencional (cruzamiento de variedades), dos nuevos tipos de uva y cuatro más están por concretarse.

La uva es la principal fruta que produce Chile, por lo que tiene una importancia mayor que otras. Al ser una especie muy utilizada, los cambios que se pueden hacer son tan sutiles que se necesita de mucho trabajo para lograrlo, indica. Por ello es que se han enfocado en uvas de mayor sabor, calibre, sin semillas, buena post cosecha para mercados lejanos y con una estructura de racimo que reduzca el uso de mano de obra. Cruzat añade que acaban de adjudicarse tres proyectos en InnovaChile y Fondef por$ 5.800 millones, a 10 años, lo que les permitirá dar continuidad a los proyectos que están desarrollando, ya que este año finaliza el Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología que, a través de Conicyt, les entregaba fondos para dichos fines. 

martes, 25 de enero de 2011

Alertan por siembra de piña transgénica en Costa Rica


San José (elpais.cr) - Varias organizaciones ambientalistas denunciaron que la empresa L.M. Veintiuno S.A. solicitó al Programa Nacional de Biotecnología y a la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) del Servicio Fitosanitario del Estado del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) la siembra entre 8 y 10 líneas de variedades de piña genéticamente alterada (transgénica) para un área de 10 a 20 hectáreas para cada línea.

Dijeron que en total se estarían sembrando entre 80 y 200 hectáreas de piña transgénica en los terrenos de la Corporación Agrícola Del Monte-Pindeco, en la zona sur de Costa Rica.

Afirmaron que de permitirse  esta solicitud se estarían haciendo las primeras siembras comerciales de una fruta transgénica en Costa Rica, la cual eventualmente contaminaría la cadena alimentaria costarricense.
El agrónomo Fabián Pacheco, representante de la Federación Ecologista (Fecon) y Miembro de la CTNBio, indicó que "permitir la siembra comercial de piña transgénica en Costa Rica es un acto de absoluta irresponsabilidad, puesto que hasta el momento no se han realizado estudios clínicos para determinar efectos negativos en la salud  de quiénes consuman estas variedades de piña genéticamente alteradas, recién salidas de los laboratorios".

A la empresa L.M. Veintiuno S.A. se le ha autorizado realizar experimentos con piña transgénica en Costa Rica desde el 2005, pero únicamente en áreas pequeñas confinadas y no con fines de producción comerciales a gran escala como lo pretenden  hacer ahora.

Es muy posible que estas sean las primeras siembras comerciales de piña transgénica en áreas tropicales del mundo, alertó.

"Antes de liberar estos productos transgénicos en la cadena alimentaria debe comprobarse la inocuidad de dichos productos sobre la salud humana. De lo contrario se estaría burlando, entre otros, el Principio Precautorio[1], consagrado en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992", indicó el Doctor Jaime García, Coordinador del Centro de Educación Ambiental (CEA) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y Profesor Catedrático de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica.

De igual manera, García hizo ver que "el permitir este tipo de siembras comerciales con cultivos transgénicos en nuestro país es contraproducente y contradictorio con la  visión a nivel internacional que tiene Costa Rica de ser un País Verde y Amigable con el Ambiente".

En este sentido, dijo que los primeros afectados por una situación de este tipo  serían los productores de piña para la exportación, dado que -especialmente en los países europeos- los consumidores están mejor informados que nosotros sobre las incertidumbres que existen con relación a los posibles riesgos a la salud que tienen este tipo de alimentos, y por eso los rechazan mayoritariamente.

Aseguró que "si se llega a conocer a nivel internacional que hay siembras comerciales de piña transgénica en Costa Rica, estos consumidores dejarán de comprar piña costarricense por desconfianza, sea esta transgénica o no".

Vale indicar que varios supermercados europeos ya han cuestionado la alta utilización de agrotóxicos en la piña costarricense, por lo que la piña transgénica haría todavía más frágil ese mercado.

"Desde el sector Ecologista exigimos, tanto al Ministerio de Salud como al Ministerio de Agricultura, implementar el Principio Precautorio antes de que la cadena alimentaria sea convertida en un experimento a cielo abierto por intereses corporativos privados. La lucha contra los organismos genéticamente alterados (transgénicos) es una lucha por el bienestar público y ambiental, y en contra del  beneficio privado a ultranza", solicitó un comunicado firmado por varias organizaciones.

Los transgénicos son organismos artificiales creados en laboratorios. La naturaleza jamás los hubiera creado y conllevan riesgos sobre la salud de la gente y el ambiente, tal y como lo han confirmado diversos estudios de científicos independientes y organizaciones ligadas a esta temática, entre ellos la misma Organización Mundial de la Salud (OMS). En este sentido se recomienda leer el artículo "Alimentos transgénicos: incertidumbres y riesgos basados en evidencias" (http://www.iis.ucr.ac.cr/publicaciones/tlc/doc-academicos/2006Herbertetal-Alimentostransgenicos.pdf)

Las organizaciones ecologistas hicieron un llamado urgente a las organizaciones civiles a pronunciarse y presionar sobre las autoridades competentes para evitar la siembra comercial de la piña transgénica en nuestro suelo.

Para ello se recomienda enviar facsímiles o correos electrónicos a las ministras del  Ministerio de Salud (Ministra María Luisa Ávila Fax: 2255 25 94, correoavilaaguero@gmail.com) y del  Ministerio de Agricultura (Fax: 22 96 6720)  exigiendo que no se autorice la siembra comercial de piña transgénica en Costa Rica hasta tanto no se hayan evacuado satisfactoriamente todas las incertidumbres que están aún pendientes con respecto al tema de los organismos genéticamente alterados.

Las organizaciones firmantes son Federación Costarricense para la Conservación Ambiental (FECON); Red por una América Latina Libre de Transgénicos; Alianza Centroamericana de Protección a la Biodiversidad; Asociación de Ecología Social; Cooperativa Sol Verde; Red de Coordinación en Biodiversidad; UNOVIDA; Asociación Preservacioncita de Flora y Fauna  (APREFLOFAS); Coecoceiba, Amigos de la Tierra Costa Rica y el Frente Ecológico Cultural de Paraíso de Cartago.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El fracaso de la patata transgénica

La Comisión Europea aprobó en marzo de este año el primer cultivo transgénico en la Unión Europea después de 12 años, la patata Amflora. Tras su primera temporada de siembra, el balance no podría ser más desastroso. Rechazada por la opinión pública y la industria, gran parte de su cosecha se ha visto contaminada o retenida, su cultivo ha sido prohibido en Austria, Hungría y Luxemburgo, y 5 Gobierno europeos han emprendido acciones judiciales contra su aprobación.


Cultivada en 2010 en 267 hectáreas repartidas por Suecia, Alemania y República Checa, los resultados de esta cosecha no han sido precisamente positivos. Su cultivo en Suecia se ha visto envuelto en un escándalo de contaminación por una patata transgénica no autorizada, y por lo tanto ilegal, conocida como Amadea [1]. Debido a esta contaminación, 16 de las 102 hectáreas cultivadas en Suecia tuvieron que ser destruidas. No han tenido mejor suerte las 15 hectáreas cultivadas en Alemania, que fueron retenidas por orden de las autoridades regionales, hasta poder garantizar que estaban libres de contaminación por la patata transgénica ilegal [2]. Hasta la fecha, están retenidas en un almacén del Gobierno Federal a la espera de nueva orden.

La patata Amflora ha conseguido el rechazo frontal de varios Gobiernos Europeos. Austria, Luxemburgo y Hungría han prohibido su cultivo en su territorio [3] y junto a los Gobiernos de Francia y Polonia han llevado frente al Tribunal Europeo de Justicia la aprobación de esta patata transgénica [4].

La industria europea del almidón también ha rechazado esta patata, para evitar problemas de contaminación y el rechazo de los consumidores. Existen patatas convencionales disponibles en el mercado con el mismo contenido de almidón, sin necesidad de modificación genética, lo que evidencia lo innecesario de Amflora [5].

La aprobación de la patata transgénica ha generado amplias protestas por toda Europa. Se han recogido más de un millón de firmas en tan solo unos meses, en lo que supone la primera “iniciativa ciudadana”, un principio recogido en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea (EU) desde diciembre de 2009, en virtud del cual un millón de ciudadanos europeos tienen la posibilidad de pedir formalmente a la Comisión Europea que adopte medidas legislativas para satisfacer sus demandas [6]. Se han desarrollado también numerosas protestas, destacando las producidas en España [7].

David Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra afirmó: “El balance del primer año de cultivo de Amflora ha sido claramente desastroso, y debería servir para que la Comisión Europea y Gobiernos como el español se replanteen su apuesta por los transgénicos. Son innecesarios, no aportan ninguna ventaja, plantean demasiados riesgos y su cultivo por unos pocos genera enormes problemas para el resto de agricultores, la industria alimentaria y los consumidores.”

Riesgos ambientales y para la salud
La patata Amflora es propiedad del gigante químico BASF. Modificada genéticamente para tener una mayor cantidad de amilopectina para la producción de almidón en usos industriales, fue aprobada pese a la mayoritaria oposición de los Gobiernos europeos. Entre los pocos ministros que en su momento apoyaron la aprobación se encontraba la anterior Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa. BASF llevaba intentando aprobar este cultivo desde 1996 y había llegado incluso a llevar a la Comisión Europea ante los tribunales por no aprobar su producto [8]. Durante todos estos años, la patata transgénica ha estado envuelta en una dura polémica por sus impactos ambientales y riesgos sobre la salud.

El cultivo de Amflora genera graves riesgos para la salud, la agricultura y el medio ambiente:
  • Está diseñada y aprobada para uso en la industria y en piensos animales, pero también se permitió su presencia por contaminación de hasta un 0,9% en los alimentos. La propia BASF advertía en la solicitud de aprobación que “no se puede descartar que esta patata sea usada o termine apareciendo en la alimentación [9]”.
  • Falta información básica sobre su seguridad para la salud. La EFSA reconoce que los datos ofrecidos por BASF muestran muchas irregularidades, incluyendo irregularidades toxicológicas que podrían tener implicaciones serias en la seguridad alimentaria.
  • La aprobación de Amflora podría ser ilegal, ya que contiene un gen que la hace resistente a determinados antibióticos. A pesar de que la Directiva europea que regula los transgénicos estableció que los cultivos modificados genéticamente que contuvieran genes de resistencia a antibióticos deberían salir del mercado en 2004, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria [EFSA en sus siglas en inglés] le dio el visto bueno. Y no cambió de opinión pese a la advertencia de la Agencia Europea del Medicamento o la Organización Mundial de la Salud, que confirmaron la importancia para la medicina de los antibióticos a los que Amflora es resistente. [10]
  • La evaluación de riesgos ambientales de Amflora, no cumple los requisitos marcados por la legislación europea. No se ha estudiado el impacto de la patata transgénica sobre el medio ambiente, tan solo sobre la fauna circundante.
  • Se ha ignorado el riesgo de contaminación. La patata se considera un cultivo de bajo riesgo en cuanto a contaminación por polen, pero es un cultivo de alto riesgo de contaminación debido a los tubérculos que quedan en el suelo tras la cosecha. Es prácticamente imposible recoger la totalidad de la producción, con lo que los tubérculos pueden crecer la temporada siguiente, contaminando la siguiente cosecha. 

sábado, 18 de septiembre de 2010

MUNDO: Contaminación de transgénicos a transgénicos en Suecia


ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 18/09/2010, 16:59 H

Nos llega desde Greenpeace una nota que nos cuenta cómo una patata transgénica ha contaminado ....¡a otra patata transgénica!    "Esta vez ha sido en Suecia, país que junto a Alemania y República Checa ha cultivado la patata transgénica Amflora, que contiene un gen de resistencia a antibióticos.







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