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martes, 19 de abril de 2011

El costo real de producir leche


Autor: Félix Fares, Ing. Agrónomo. Argentina

Un tema muy trillado pero finalmente desconocido...
¿Cuál es el costo de producir leche? . Es una cuestión que constantemente aparece calculado,  a partir de diversas fuentes, en distintas zonas del país, para diferentes sistemas de producción, con todo nivel de detalle.

Y generalmente su cálculo es con el objetivo de confrontarlo con el precio de venta. El motivo es ver si la actividad está trabajando con utilidades o  a pérdida. Es que más de una vez, ambos, costo y precio de venta, están demasiado cercanos, con lo cual se va reduciendo peligrosamente la rentabilidad del negocio. En ese momento se enciende la luz amarilla.

Y ni que hablar de rentabilidad positiva cuando resulta que el precio de venta es inferior al costo de producción!  Ahí se enciende la luz roja del semáforo, o del panel de control, como queramos llamarlo. Pero el tema es que esa señal de alerta se encienda en el debido momento, y no luego, ya que eso podría ser fatal para la empresa.

Pero resulta que no hay recetas...
Es obvio que la luz roja debería encenderse cuando el costo de producción pasa a ser superior al precio de venta obtenido. Y cuando decimos costo de producción, éste engloba no solamente a los costos propios del tambo, sino también de las otras dos actividades participantes: la crianza y la recría. Hasta allí no hay mayores secretos.

Ahora bien, ello entraña, por supuesto, que cada empresa haya calculado, con todos los rubros incluídos, el costo de producir leche, independientemente de lo que se vea publicado en diversos medios. Porque  cuando decimos de considerar absolutamente todos los rubros, implica considerar no solamente los costos directos de la actividad, sino además contabilizar todas las amortizaciones que pudiera haber: sean éstas correspondientes a maquinarias adquiridas en el ejercicio o en anteriores también;  a reformas realizadas en las instalaciones del tambo; a pasturas implantadas; a inversiones en mejoras  (manga, alambrados, aguadas, corrales de encierre, media sombra, adquisición de una computadora,), cambio de la camioneta, sólo por citar las más corrientes.

Todo ello constituye un primer paso muy importante y no siempre llevado a cabo. Pero en este artículo la intención es ir aún más lejos: llegar el costo real final de cada litro de leche producido. Y entonces debemos analizar las herramientas de análisis utilizadas corrientemente, y cuáles agregar.

Quizás la visión parcial de costo que se suele utilizar se deba a que generalmente se utiliza solamente la herramienta del margen bruto para evaluar la situación de la actividad tambo: desde el costo por litro, el margen bruto por hectárea o por cabeza, entre ellos. Pero falta el paso siguiente, que es de considerar la parte de gastos fijos.

Pero siguen faltando datos...
Hasta acá, no hemos hecho grandes descubrimientos del costo final de producir leche en cada empresa. Pero resta aún considerar entonces los famosos e ineludibles gastos fijos, o indirectos. Es decir los de las áreas de Estructura, Administración e Impuestos. Estos gastos incluyen rubros tales como: personal de estructura y administración, gastos de oficina, vehículos del área de estructura y administración, el asesor contable, el agronómico, gastos de energía (aparte de los del tambo), impuestos tales como  red vial, mantenimiento de mejoras. En la parte de impuestos: el inmobiliario, el impuesto al cheque, el impuesto a las ganancias, y el de ingresos brutos.

Y por supuesto que los arrendamientos no pueden dejar de ser considerados, si es que ya no han sido tomados en los costos directos. Sucede que en las empresas mixtas, varias actividades se llevan a cabo sobre tierra alquilada, por lo que es necesario, en ese caso prorratear el arrendamiento de modo de asignarle a la actividad tambo lo que le  corresponde. No olvidemos que una proporción importante de la actividad tambera en Argentina se desarrolla en campos alquilados.

Si alguien quisiera definirlos a todos estos gastos por el opuesto, sería decir que se trata de todos los gastos que no tienen que ver en forma directa con una actividad determinada en la empresa.

Y cuando se incluyen todos esos gastos además, puede haber más de una sorpresa en el resultado final, al calcular cuánto cuesta A ESA EMPRESA producir cada litro de leche. Es obvio que al agregarlos, ello hace que inexorablemente se incremente el gasto de producción. Y resaltamos la referencia A ESA EMPRESA porque cada una tiene su propia estructura de costos, quizás única, o por lo menos diferente al resto. Debo decir que no he hallado aún dos empresas que tengan la misma estructura de costos. Por eso es un dato que se debe calcular una y otra vez, porque aún dentro de la misma empresa va variando la estructura de costos de un ejercicio al otro.

Y volviendo a la incidencia de los costos fijos dentro del costo de producción de leche, hasta es un ejercicio interesante calcular, por separado, el costo indirecto que tiene cada litro de leche producido en la empresa. Eso indica el grado de incidencia de los gastos fijos de la empresa en el costo final por unidad producida. Y esto no es privativo para el tambo. Es recomendable considerarlo también para la producción de carne.

¿Cómo repartir los gastos fijos?
Dentro del abanico de empresas, si bien las hay del tipo llamado "monotambo" es decir dedicadas exclusivamente a la producción de leche, suele haber muchas otras denominadas mixtas, es decir en las cuales conviven la producción de leche con la agricultura, y a veces incluso también con la ganadería de carne, sea cría y/o invernada. En el caso de empresas monotambo, el criterio es claro: el tambo se hace cargo del 100 % de los gastos fijos. En las empresas mixtas en as que hay que fijar un criterio para prorratear los gastos fijos entre las distintas actividades. ¿Y en base a qué criterio hacerlo?

En esos casos, hay varios criterios: en el pasado se asignó en función de la superficie que cada actividad requería. Pero luego, con la intensificación tanto de la ganadería de carne como del tambo, ese parámetro pasó a ser relativo. Se pasó entonces, en algunos casos, a tomar en cuenta para el prorrateo el volumen de facturación de ventas para asignar porcentajes de los gastos fijos a cada actividad. Pero considero que un criterio más justo es asignar la facturación de gastos de cada actividad. Sucede que el tambo es la actividad más compleja. Y el hecho de asignar porcentajes de gasto en función de las ventas, y e años de buenas cosechas, y/o alto precios de los granos, puede inducir a asignarle importantes porcentajes de los gastos fijos a la agricultura, lo cual no se condice con la dedicación que requiere cada una de estas actividades.

Así, puede quedar establecido que el tambo se hace cargo, por ejemplo, del 65 % de los costos fijos. Y eso tampoco es inamovible. De hecho, en las empresas ese porcentaje puede ir variando de un ejercicio a otro, en más o en menos, conforme se va analizando año a año los requerimientos de cada una de las actividades.

Casos reales.
En este punto, el referirse a datos de valores absolutos puede correr el riesgo de la desactualización a corto plazo. Es por ello que resulta más práctico referirse a los porcentajes en que aumenta el costo de producción cuando se consideran los gastos fijos, con respecto a considerar solamente los costos propios del tambo. Y en ese abanico, y referido a datos reales, vemos que el costo se incrementa en un espectro amplio, que va desde el 15 % hasta más del 30 %.

Se ve entonces la gran influencia de considerar todos los gastos a la hora de conocer con exactitud cuánto cuesta producir la leche en cada empresa  en particular. Dicho de otro modo, en el sentido inverso, no considerar los gastos de estructura, administración e impuestos, implica subestimar los costos reales de producción en un abanico que va del 15 a más del 30 %. Y esa peligrosa subestimación puede llevar a tomar decisiones peligrosas respecto tanto sea a nuevas inversiones, como a modificaciones en el sistema  productivo, entre ellas.

Cuando, en realidad, el cálculo a realizar es muy simple: considerar el total de los gastos fijos asignados al tambo y dividirlos por la cantidad total de litros producidos. Eso nos permitirá además conocer si, siendo eficientes en lo productivo, estamos perdiendo competitividad por el efecto lastre que tienen los gastos indirectos de la empresa. Y en base a ello, analizar las medidas a tomar.

Para pensar...
Es decir que, para sorpresa de más de uno, puede n llegar a darse todo tipo de situaciones al momento de calcular el costo final de cada litro de leche producida, incluyendo aquellas en que, por ejemplo:

a) Dos empresas tengan similar costo directo de producción, pero la parte de gastos fijos marque la diferencia final del costo de producción de cada una.

b) Que una empresa A tenga un mayor costo de producción por litro que la empresa B, pero que las cosas se inviertan cuando se incluye además la parte de gastos fijos, debido a que la esta última tiene lo que se suele denominar una "estructura pesada de costo fijos". Es decir el hecho que una empresa sea eficiente en su costo de producción de leche considerando solamente costo directos, no garantiza que finalmente sea eficiente al considerar la totalidad de los gastos, directos e indirectos.

c) Que una empresa C tenga un costo de producción (considerando gastos directos) un 4 % mayor a la empresa D. Pero que al considerar a parte de gastos fijos, dicha diferencia se amplifique al 15 %. Y son datos tomados de casos reales.

d) En el sentido contrario, puede ocurrir, y de nuevo tomando datos reales, que la empresa E tenga, con respecto a la empresa F, un costo de producción  28 % mayor. Pero cuando se incluyen además los gastos indirectos, esa diferencia se reduzca al 23 %.

Y todo esto en definitiva nos brinda herramientas a la hora de analizar y repensar los costos de producción. Muchas veces suele estar enfocado el esfuerzo en analizar una y otra vez los costos de producción solamente, y ni que hablar de los de alimentación, que suelen ser el nudo de la cuestión. Pero que eso no nos haga perder de vista que también hay otros costo, tan o más importantes que los anteriores, a la hora de analizar cómo reducir los costos de producción en un entorno de precios deprimidos de venta de leche, que suele enfrentar cíclicamente la actividad tambo.

Si no incluímos TODOS  los costos involucrados, no llegaremos a conocer con certeza el costo final de cada litro producido.

Conclusión.
A través de este artículo, hemos querido esclarecer la forma de poder llegar a conocer el costo real final de producir cada litro de leche. Sabemos que eso no hará que automáticamente mejore el precio para llegar a cubrir los costos, algo que no sucede en el sector agropecuario. Es importante recordar que el  productor agropecuario es siempre tomador de precios, y no fijador, como ocurre en otros sectores productivos. Pero sí es una herramienta de gran utilidad para que cada empresa pueda conocer, en todo momento, cuál es su situación real de costos, sin que ninguno quede excluído, y de esa forma saber "dónde está parada".

Luego vendrán las estrategias que cada empresa decida poner en marcha para reducir ese costo por litro. En algunos casos será reducir el monto de gastos, en otros, y sin ser excluyentes, será apuntar a aumentar la producción para licuar esos gastos fijos en una mayor producción. A cada empresa le tocará definir su estrategia. 

jueves, 20 de enero de 2011

POR QUE INVERTIR EN LA AGRICULTURA FORRAJERA


¿POR QUE INVERTIR EN LA AGRICULTURA FORRAJERA?
BAJA  LOS COSTOS  EN LAS EMPRESAS GANADERAS
INSERGAN; C.A.  & Ing. Luís E. Mancilla. MSc. PhD.
inserganca@gmail.com, 0273 – 414.78.03 / 0414 – 569.72.90 / 0414 – 568.75.13

          La gran incógnita en la producción de ganado vacuno ¿por qué invertir en la producción de pastos y forrajes? Viene otra reflexión si la paja se da sola ¿por qué invertir? Otros dicen es preferible suplementar con concentrado, sales, minerales y melaza que con eso se mantiene el animal porque la paja ¡Dios! Me la regala. Todas estas preguntas y reflexiones, terminan en que es mejor comprar más tierra que estar invirtiendo en la agricultura de pastos y forrajes.

¿Cómo invertir en la agricultura forrajera?
          Primero debemos estar concientes de la fertilidad natural del suelo, de las unidades fisiográficas del relieve natural que predomina en la finca (banco, bajío y estero). Luego observar como es la distribución de las precipitaciones durante el año; es decir, si tiene un periodo de máximas y mínimas precipitaciones y si a la vez tiene un periodo definido de sequía. Es importante observar como son los promedios de humedad relativa y temperaturas diurnas y nocturnas. Todas estas condiciones de suelo y clima van a definir el tipo de explotación pecuaria, sistema de explotación, grado de explotación (intensivo, semi-intensivo y extensivo). Debido a que el tipo de suelo y clima define el tipo de forrajes o gramíneas forrajeras nativas e introducidas, las especies arbustivas y leñosas. El tipo de planta forrajera y clima define la genética del vacuno a desarrollar y según la extensión a producir, el tipo de explotación: cría, recría, lechera, levante o ceba. El sistema de explotación si es: Vaca-Becerro, Vaca-Maute, Vaca-Novillo.

          En caso que la fertilidad del suelo es de moderada a alta donde los valores de acidez del suelo son moderados (pH 6-7), niveles de calcio, magnesio, potasio, fósforo, azufre y materia orgánica son niveles de moderado-alto, estamos en presencia de un suelo de alta fertilidad natural donde las plantas leñosas perennes abundan (samán, caro-caro, jabillo, cedros, mijao). Las plantas herbáceas son las leguminosas como los bejuquillos. En este tipo de suelo de alta fertilidad natural se debe establecer especies de gramíneas forrajeras altamente exigentes a la fertilidad natural del suelo en las unidades fisiográficas bien drenadas, puede establecer las gramíneas del grupo de las bermudas, estrella pata morada, estrella africana, el grupo de las guineas, pangolas, brizanthas entre otras. En los bajíos: pará, brachipará, tanner. Estas gramíneas son muy exigentes a la fertilidad natural del suelo y a la vez organizando el pastoreo dan excelentes índices productivos y reproductivos de los vacunos y bufalinos a pastoreo. A la vez tienen la ventaja de tener alta respuesta al manejo de la fertilización.

          En caso, que los suelos sean ácidos e infértiles. En América Tropical tiene 1043 millones de hectáreas de suelos de muy baja fertilidad natural  de los cuales 52 millones de hectáreas se encuentran en Venezuela, ocupan el 58% del territorio nacional. Estos suelos se caracterizan por una fertilidad muy baja, pero se ha comprobado que los cultivos que generalmente han respondido a este tipo de suelo son los pastizales. Sin embargo, este capital ecológico contrasta con la baja productividad de la actividad agropecuaria por hectárea; por el insuficiente manejo y utilización de la agricultura forrajera en pastoreo, limitaciones nutricionales, por el carácter estacional de las lluvias, altas temperaturas ambientales que determinan la fuerte variación de la cantidad y calidad forrajera; todos estos factores influyen en los generalizados bajos índices productivos y reproductivos de los rebaños a pastoreo. Es ineludible la obligación presente y futura de superar al estancamiento de la productividad de los vacunos y alcanzar un desarrollo sostenido de este sector fundamental de la agricultura venezolana.

          Para ello, debemos manejar este capital ecológico de 52 millones de hectáreas de suelos ácidos e infértiles. En este tipo de ecosistema (suelo) debemos desarrollar y establecer gramíneas forrajeras que se adapten y resistan las condiciones de pobre fertilidad y las necesidades de fertilización son bajas, se refiere a las especies: Brachiaria humidícola, Brachiaria dyctioneura, Brachiaria decumbens, Brachiaria ruziziensis (Mulato), todas estas especies en suelos muy bien drenados. En suelos con alto contenido de arena como las sabanas de médano: Brachiaria brizantha, cultivar Toledo, en oriente se ha propagado la Brachiaria brizantha marandú, específicamente las sabanas de Monagas, Anzoátegui y Bolívar. 

Allí se ha adaptado también el pasto sabanero (Andropogon gayanus) para mejorar la sostenibilidad de la agricultura forrajera se debe organizar el pastoreo asignando a cada rebaño un sistema de pastoreo, con un determinado número de hectáreas, un determinado número de potreros de superficies uniformes que garantice cortos periodos de ocupación (2-3 días) y moderados periodos de descanso (28-30 días) a fin de que la planta  forrajera se pastoree siempre en prefloración, cuando se garantiza el equilibrio de energía (materia seca), proteína y minerales. Debido a que una planta en prefloración tiene más producción de hoja que de tallo.

 Todo lo contrario una gramínea forrajera en pastoreo en floración tiene más producción de tallo que de hoja y la calidad es muy baja al punto que se produce desequilibrio en la población de la microflora y micro fauna ruminal por los déficit de proteína cruda al consumir forrajes durante y después de la floración.
          La organización del pastoreo en potreros de superficies moderadas y en número suficiente que permite cortos períodos de ocupación (2-3 días) y moderados periodos de descanso (28-30 días) según el tamaño del rebaño le garantizan el consumo de forraje en cantidad y calidad al punto que un vacuno en pastoreo en una sola parada pueda dar hasta 30 mordiscos es superior que cuando la oferta forrajera es deficitaria. 

En potreros muy grandes (40-100 hectáreas) se presentan áreas sobre pastoreadas y sub pastoreadas (forraje maduro). El vacuno siempre selecciona el forraje (hoja apetecible), y en caso de sobre pastoreo  camina más de lo que come al punto que un animal de 450 kg necesita el 10% de su peso vivo en forraje verde. Quiere decir que un animal de 450 kg necesita consumir al día 45 kg de forraje verde al estar escaso en el potrero cada mordida es muy baja en su volumen al extremo de 3 gamos por mordida, lo cual necesitaría dar 15000 mordidas-día para llenar los requerimientos de 45 kg de forraje verde-día. A esto se le suma la perdida de energía durante las mordidas, la perdida de energía por el largo caminar y de paso necesita 7-8 horas de ruminación y si el pasto consumido es de mala calidad el pase de factura viene en los bajos índices productivos y reproductivos de los vacunos en producción.

          Por lo tanto amigo productor debe garantizarle al animal las condiciones para que produzca: factor nutricional, inviértale al forraje, y factor sanitario para que manifieste la capacidad genética y así la factura será muy buena en los índices productivos y reproductivos: Más kilogramos de carne por hectárea - año; Más litros de leche por hectárea – año; Más unidades animal por hectárea (U.A/Ha.); Más kilogramos de becerros destetado por vaca del rebaño; Más litros de leche por vaca del rebaño; Más kilogramos de carne por hectárea – año en ceba. En definitiva más unidades de productos por hectárea para distribuir los costos fijos, costos operativos, y de producción de la finca o empresa agropecuaria.
                                      


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