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viernes, 12 de noviembre de 2010

ARGENTINA: Venta de maquinaria agrícola creció 41,9% interanual en el tercer trimestre


En el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que en el tercer trimestre del año la facturación de las ventas de máquinas agrícolas alcanzó los $985,9 millones y aumentó 41,9% con respecto al mismo período del año anterior.

En relación al trimestre anterior, la facuración de las ventas se incrementó 25,1 por ciento.

Vendieron 7.074 unidades -incrementándose 33,6% con respecto al trimestre anterior y 73,5% interanual- dentro de los cuatro grandes grupos de maquinarias relevantes para la producción y cosecha de cereales y oleaginosas: cosechadoras, tractores, sembradoras e implementos.

A su vez, la facturación de maquinaria de origen nacional registró, respecto a igual trimestre del año anterior, un crecimiento del 33,9%, mientras que en la maquinaria de origen importado la facturación creció 53,8 por ciento.

Los tractores tuvieron la mayor porción en el mercado, alcanzando el 34,8% de las ventas totales, con $342,7 millones de facturación. Las sembradoras le siguieron con $278,1 millones de facturación y una participación en las ventas del 28,2 por ciento.

Los implementos obtuvieron un 20,1% de participación en el mercado, con $198,9 millones, mientras que las cosechadoras alcanzaron los $166,2 millones, participando con el 16,9% restante.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Nueva cosechadora de granos para pequeñas extensiones

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(GEI/Dypra) - Las instituciones del Estado deben servir a sus habitantes, ayudándolos a solventar las necesidades que el mercado deja insatisfechas. Una iniciativa conjunta entre el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) apunta a ese objetivo, a partir del desarrollo de una cosechadora de granos que viene a ocupar un lugar vacío.

El Ingeniero Enrique Martínez, presidente del INTI, aseguró: “Creemos en una alianza estratégica con el INTA, asumiendo en conjunto la idea de la agroindustria. Nuestra gente estuvo haciendo un trabajo horizontal, pero dijimos que había que hacer una alianza por arriba, un acuerdo para dar visibilidad a una propuesta de trabajo industrial.

Además, Martínez consideró que “hemos polemizado con quienes defienden la agricultura industrial más activamente. Esto tiene una razón institucional profunda: creemos que está en juego un modelo de industrialización, y por añadidura, un modelo de organización rural”.

En la presentación del proyecto, que se desarrolló en la localidad de Reconquista, provincia de Santa Fe se destacó que, en el rubro de las maquinarias agrícolas, lo que se produce en el país está a un nivel de desarrollo y ofrece prestaciones comparables con el de los productos de las empresas líderes en el mundo. Se consideró la tendencia en el conjunto de las máquinas agrícolas en general, y en particular en las cosechadoras, de ser cada vez más grandes y complejas, adecuadas a su empleo en grandes extensiones y a producciones donde se invierten grandes capitales. De esta tendencia resulta que -en el abanico de maquinaria disponible- no existen respuestas adecuadas para las escalas medianas a pequeñas, que quedan relegadas y marginadas del sistema.

La cosechadora de granos desde adentro

El ingeniero agrónomo Orlando Pilatti describió la máquina explicando que se trata de “una cosechadora de granos, es decir, para cereales y oleaginosas en general: trigo, avena, sorgo, maíz, soja, porotos, entre otros”.

Para la cosecha de maíz se coloca una plataforma especial (maicera), que en este caso será para tres surcos espaciados a 52 centímetros. Para la cosecha de cereales y oleaginosas se instala una plataforma de corte con molinete, de tipo convencional de 2,10 metros de ancho de labor. La altura de corte es regulable entre los 5 y 65 centímetros, adaptándose a diferentes tipos y condiciones de cultivos. Al igual que los desarrollos precedentes, la máquina carece de movilidad propia. Va adosada a una unidad motriz (tractor) mediante una barra transversal que se vincula con el enganche de tres puntos. “Eso permite que la cosechadora acompañe permanentemente al tractor; es una solución original que está dando buenos resultados” destacó el ingeniero Pilatti.

De la toma de fuerza del tractor, se obtiene la energía motriz que impulsa a la totalidad de los mecanismos de la máquina. Las transmisiones son mecánicas, económicas, sencillas y de fácil reparación. El cilindro trillador es de tipo axial. En él se adoptaron soluciones tecnológicas de muy reciente generación, como un sistema de trilla, es decir de separación del grano del material de desecho, que se emplea en máquinas de gran envergadura y, según aclaró Pilatti, se diseñó especialmente para esta máquina.

Sistema de limpieza

La cosechadora se completa con un sistema de limpieza de doble zaranda, y soplado de impurezas. Una tolva de almacenamiento de aproximadamente 1000 kilos de capacidad, y los sistemas de elevación del material cosechado y de descarga de la tolva. En la presentación del prototipo en desarrollo se destacó el aporte de los técnicos de INTA-Rafaela y de los colegas del INTI de esa misma localidad. Se mencionó también la existencia de ideas que apuntan a soluciones de diseño diferentes, es decir, modelos alternativos que podrían derivar en nuevos prototipos funcionales.

Agenda en común

Durante de la explicación del desarrollo de la maquinaria, se aprovechó el encuentro entre ambos organismos para tratar una serie de asuntos en los que se debería trabajar en un futuro, logrando una agenda en la que ambas instituciones pueden brindarse ayuda. El Director de la Estación Experimental de INTA-Reconquista, Ingeniero Agrónomo Gabriel Lacelli, opinó que un producto a priorizar es el algodón, ya que existen problemas por resolver en relación a la pérdida de calidad por contaminación con impurezas, que se produce durante la cosecha, en el acopio en el campo y durante la carga en camiones.

Allí se revela una problemática diferente, ya que la compactación del material en la mayoría de los casos se lleva a cabo por cuadrillas de operarios que trabajan parados sobre la carga de los camiones de manera precaria e insegura. En definitiva es necesario encontrar formas prácticas de manejar los grandes volúmenes de algodón cosechado hasta su ingreso a la desmotadora, sin que existan pérdidas de calidad, situaciones de inseguridad y “cuellos de botella”. Entre las ideas que se manejan, están: arrollarlo, emparvarlo y compactarlo, a los fines de optimizar los procesos.

La bioenergía es otro tema en desarrollo, donde el INTA está investigando las características y potencialidades del cultivo del ricino, que tiene un rendimiento en aceite utilizable como combustible superior al de la soja. En igual sentido se están planeando biodigestores, tanto a nivel industrial como a nivel doméstico, para paliar los altos costos de la electricidad y la inexistencia de tendido de gas natural.

Más ventas de maquinarias

La producción récord de soja y maíz permitirá que el 2010 cierre con una recuperación del 30% en las ventas de maquinarias agrícolas en relación con el año pasado.
Los datos fueron aportados por el Proyecto Nacional de Eficiencia de Cosecha y Postcosecha de Granos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

A esto se suman los buenos precios y los créditos que está aportando el Estado, lo que hace que la industria metalmecánica logre ingresos para este año del orden de los u$s1.350 millones, es decir, un 30% más que el 2009, cuando las ventas fueron de u$s1.090 millones.

jueves, 21 de octubre de 2010

VENEZUELA: Hundiéndose en El Charcote





La hacienda El Charcote convertida por el gobierno de Hugo Chávez en símbolo de su revolución, cuando fue tomada por militares en 2005, funciona a medias, con un área plantada y el resto transformado en abandonados terrenos baldíos
Por: Frank Jack Daniel/ Reuters

Con una cosechadora roja cortando el arroz y grandes plantas de maíz, debería ser un día feliz en esta joven comunidad agrícola, pero Hildemaro Centeno mira con enojo a medida que las máquinas circundan su tierras.

Centeno, de 61 años, es uno de los casi 1.000 agricultores a quienes el Gobierno del presidente Hugo Chávez repartió tierras hace cinco años en la finca El Charcote, un vasto rancho ganadero que hasta entonces le perteneció a una de las familias más adineradas de Gran Bretaña, los Vesteys.

El tiene alrededor de 24 hectáreas de tierra de primera calidad y acceso a préstamos baratos del gobierno para sembrar dos veces al año. Empresas estatales le alquilan maquinaria agrícola y le venden semillas, fertilizantes e insecticidas, siempre a bajos precios.

Sin embargo, Centeno asegura que los rendimientos podrían ser 50 por ciento mayores si El Charcote -en clara alusión a un charco grande- fuera drenado y si los préstamos llegaran a tiempo para la época de plantación.

“Se está dando la cosecha, pero no es todo, no es la idea (…) la idea es producir todo, buscando los rendimientos, hacer sustentable la agricultura, sino no estamos haciendo nada”, dijo Centeno vistiendo una camisa roja en apoyo al gobernante PSUV. “Si rescatamos la tierra es para producir”, agregó.

El Charcote se convirtió en un símbolo de la revolución socialista de Chávez cuando envió soldados a tomarla en el 2005 en un intento por acabar con las grandes haciendas y repoblar zonas rurales casi abandonadas desde que la industria petrolera se inició en la década de 1920.

El Gobierno recientemente compró las últimas 200.000 hectáreas de Vestey y 130.000 cabezas de ganado como parte de una profundización de su revolución en el primer productor de petróleo de Sudamérica. En los últimos cinco años, como parte de una reforma agraria, el Gobierno ha tomado el control de más de dos millones de hectáreas de manos privadas.

Chávez asegura que aquellas políticas están impulsando la producción de alimentos y aliviando la pobreza rural, pero sus críticos dicen que han sido un gran fracaso.

El Charcote ha reunido algunas de las metas de Chávez. La economía en Las Vegas, un pueblo aledaño, se revitalizó por la afluencia de familias campesinas con fondos del Gobierno. Sin embargo, también simboliza los errores del Gobierno.

Mucha de la tierra está inundada. Sólo los agricultores en tierras altas pueden plantar y sólo bien organizados grupos de campesinos han participado en programas de enseñanza para cultivar arroz y construir caminos. Otros, languidecen en la miseria.

La ex casa de la antigua hacienda se ha convertido en una copada escuela para unos 150 niños de familias campesinas que viven en casas de adobe con piso de tierra y techos de hojalata.

“Nos ha ido bien aquí, estamos trabajando y produciendo”, dijo Carlos Rojas, descansando junto a su hermano, varios pollos y un cerdo a la sombra de un área de bambú preparándose para cosechar 60 hectáreas de arroz.

MALA PLANIFICACIONPero, a muchos de los agricultores que llegan a El Charcote de toda Venezuela con la esperanza de hacer agricultura no les ha ido bien. Gran parte ha perdido su cosecha entera por las inundaciones.

Los críticos de Chávez aseguran que muchas de las tierras distribuidas de las grandes haciendas están en llanuras pantanosas sólo idóneas para la cría de ganado.

“Yo perdí un crédito porque se me inundó la parcela. Con el segundo crédito me pasó lo mismo, pero eso fue con frijoles. Esta tierra no es para siembra, es para ganadería”, dijo la agricultora Angela Epinayu, cuya choza de lata está adornada con un póster de Chávez quien suele repetir que nació en una casa de similares condiciones.

El lord Sam Vestey, presidente del Grupo Vestey, es amigo del príncipe Carlos de Gran Bretaña y aparece detrás de la reina en los desfiles por un puesto ceremonial que posee. Su firma ha sido dueña de tierras en Venezuela desde 1903, pero se ha visto forzada a irse con las últimas movidas de Chávez.

Mientras el Gobierno ha canalizado más fondos para la agricultura que sus predecesores, la redistribución de tierras ha fallado en convertir a Venezuela en autosuficiente y, en cambio, es ahora más dependiente de alimentos importados.

Estadísticas oficiales dicen que la producción de alimentos creció 25 por ciento en la última década; sin embargo la cifra es discutida por algunos agricultores. Cualquier aumento de la producción no ha alcanzado el aumento de la demanda a raíz de los programas de Chávez para poner más comida en los platos de los pobres.

El Gobierno pagó 4,2 millones de dólares por las 13.000 hectáreas de El Charcote y es probable que le dé a Vestey mucho más por el resto de sus tierras. Al igual que muchos agricultores de El Charcote, Epinayu está esperando ayuda del Gobierno para comprar ganado y equipo.

Las zanjas y los diques de El Charcote están obstruidos por sedimentos y el Gobierno debe limpiarlos para que el agua de lluvia limpie todo, dicen los agricultores.

“Esto no está funcionando como debería ser”, dijo Clavier Tovar, de 32, parado sobre un camión con 17 toneladas de maíz. “Sólo esta área ha sido plantada. la otra parte son puros terrenos baldíos. Si funcionara correctamente, esto sería demasiado hermoso”, agregó.

El Charcote, dividido en lotes de 30 hectáreas, también tiene historias de éxito, de algunos agricultores que han presionado al Gobierno para que les tienda fluido eléctrico y caminos. Ellos han cavado pozos, plantado arroz en tierras inundadas y maíz en tierras secas.

Luis Marin, de 51, trabaja con su hermano y su yerno, agitando sacos de fertilizantes en un campo de arroz para una de las muchas cooperativas de El Charcote. Tiene una amplia sonrisa en el rostro luego de que se hecha agua bajo el caluroso sol de la mañana.

“Estamos felices, tenemos todo: agua, luz. Hemos recibido créditos para sembrar maíz en la época de lluvias, y ahora sembraremos sorgo con un crédito para la época de sequía”, dijo.

FUENTE: http://www.talcualdigital.com
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