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miércoles, 2 de febrero de 2011

Frutas rojas ricas en antioxidantes

Las frutas rojas, también conocidas como frutas del bosque, comparten con el resto una composición común abundante en agua y nutrientes reguladores. Grosellas, arándanos, moras, endrinas, frambuesas y fresas contienen fibra, vitaminas, minerales y oligoelementos, además de variedad de fitoquímicos. La mayor diferencia la aportan los flavonoides, compuestos bioactivos que intervienen en las propiedades sensoriales de las frutas (colores intensos rojos y morados, sabor ácido...) y que destacan por su papel antioxidante. Un estudio reciente, basado en la técnica observacional, analiza la relación entre el consumo habitual de diferentes clases de flavonoides y el desarrollo de hipertensión. Sus conclusiones consolidan el papel preventivo de los alimentos ricos en estos compuestos, como son las frutas rojas.

Los flavonoides de las frutas rojas


En la naturaleza hay más de 6.000 compuestos diferentes de los denominados flavonoides. Entre ellos destacan las antocianinas, los flavonoles y flavonas, las flavanonas, las chalconas y dihidrochalconas, los flavanoles y las isoflavonas. Estas últimas se localizan casi en exclusiva en las legumbres, sobre todo en la soja. Estos compuestos, además de jugar un rol importante en el organismo por su función antioxidante, desempeñan un papel destacado en las propiedades sensoriales de los alimentos.

Las antocianinas son pigmentos que confieren el color rojo-azulado típico de las frutas del bosque (arándanos rojos o azules, moras...) y están muy presentes en frutas de temporada, como las fresas. Los flavonoles, que son amarillentos, proporcionan el sabor amargo a algunos cítricos como el pomelo.


Un estudio reciente publicado en la revista "The American Journal of Clinical Nutrition" analiza en una muestra muy amplia de población (más de 150.000 individuos) la relación entre el consumo habitual de diferentes clases de flavonoides y el desarrollo de hipertensión. Según la publicación de Cassidy y colaboradores, una ingesta elevada de flavonoides, en especial de antocianinas, se asocia de forma significativa con un menor riesgo de desarrollar hipertensión (una reducción de hasta un 12%). La posible explicación de este hallazgo hay que buscarla en sus características estructurales, que implican varios mecanismos de acción en un plano vascular.

No se puede olvidar, no obstante, que es un estudio observacional y, por lo tanto, no da lugar a asociaciones causales. Además, el consumo que se calculó que realizaba la población de la muestra fue muy variable, con cifras que oscilan entre 12 y 15 mg/día, en las ingestas más bajas, hasta 1.252 mg/día de las más elevadas. Una ración de frutas como las grosellas o los arándanos (un bol) puede contener más de 500 miligramos de antocianinas.

La posibilidad de que los resultados estén sesgados por los estilos de vida, sin embargo, se ha minimizado al máximo. Se han tenido en cuenta y se han controlado la mayoría de los posibles factores de confusión relacionados con la hipertensión arterial: tabaquismo, índice de masa corporal, actividad física, consumo de alcohol, historia familiar, consumo de aspirinas y numerosas variables alimentarias. Por otra parte, los resultados reciben más consistencia por el hecho de que la asociación se haya encontrado en exclusiva con las antocianinas y no con otros flavonoides.


Los efectos antioxidantes

Los antioxidantes de los vegetales son, en general, capaces de bloquear la acción de los "radicales libres", unas sustancias que provocan daño celular y están implicadas en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, algunos tipos de cáncer y determinados trastornos degenerativos.

En las bases de datos de alimentos que reflejan el contenido antioxidante de los alimentos, las frutas rojas, como fresas, moras, arándanos y grosellas ocupan las primeras posiciones. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que un mayor contenido de estas sustancias no refleja que este alimento sea más saludable que otro, ya que depende de que los antioxidantes se absorban o no, lo cual está aún en estudio.


Cantidad recomendada

Respecto a las frutas rojas, con independencia de que estos alimentos contengan compuestos potencialmente beneficiosos para la salud, la recomendación de las sociedades científicas de nutrición es la de tomar una gran variedad de frutas, verduras y hortalizas en el marco de una dieta rica en alimentos de origen vegetal. Ningún alimento consumido de forma aislada es responsable de la curación o prevención de trastornos o enfermedades. Esta premisa sirve para tantos otros alimentos sobre los que se ensalzan sus "supuestos poderes curativos", como puede ser el aloe vera, la soja, el té verde o las bayas goji.

Cabe recordar que los expertos en nutrición y dietética no insisten en el consumo de un tipo de fruta o verdura en particular, sino en que estos alimentos vegetales, desde la máxima variedad y en su justa medida, no deben faltar en la dieta diaria.

MARIA MANERA - www.consumer.es – EROSKI


lunes, 27 de diciembre de 2010

Genoma del cacao para mejorar el chocolate

Flores de cacao

ALICIA RIVERA - Madrid - 27/12/2010
La fresa salvaje tiene una vez y media más genes que las personas

Dos especies vegetales relacionadas a menudo en bombones, galletas y pasteles han desvelado sus genes a la vez, con las secuenciaciones de sus genomas realizadas por dos equipos independientes de científicos. Unos, los del cacao, se han centrado en una variedad considerada una de las de más alta calidad, la Criollo, domesticada por los mayas hace 3.000 años, pero especialmente complicada de cultivar por su propensión a las infecciones. Con el genoma, afirman los investigadores, se podrían mejorar las características de otras variedades o reforzar la resistencia del Criollo. En cuanto a la fresa, se ha secuenciado el genoma de la planta salvaje y los investigadores también señalan las oportunidades, a partir de ahora, de mejorar su sabor y su resistencia a los patógenos. La fresa ha resultado tener unos 35.000 genes, lo que supone aproximadamente una vez y media los del genoma humano.
Se cultivan al año unas 3,7 millones de toneladas del cacao, pero menos del 5% son de la variedad más fina debido a su baja productividad comparativa y su susceptibilidad a las enfermedades, explican en la revista Nature Genetics los investigadores que han secuenciado el genoma. Hongos, virus y plagas de insectos producen una pérdida de aproximadamente el 30% de las cosechas. Sin embargo el chocolate tiene una demanda creciente, sobre todo el de más calidad y el amargo, con mayor porcentaje de cacao.
Cacao en el árbol
Claire Lanaud (Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo, Francia) y sus colegas de 18 instituciones de varios países, han secuenciado los genes de la variedad Theobroma cacao, Criollo, y en los estudios se han centrado en las familias de genes que pueden tener un impacto en su mejora. "Nuestro análisis del genoma del Criollo ha descubierto las bases genéticas de procesos relacionados con las características de calidad más importantes del chocolate, es decir, la biosíntesis del aceite, los flavonoides y los terpenos", explica Sieta Maximova, de la Universidad de Penn State ((EE UU). "También han permitido descubrir cientos de genes potencialmente relacionados con la resistencia ante los patógenos que pueden ser utilizados para acelerar el desarrollo de variedades óptimas de cacao en el futuro".
La fresas salvaje () crecen prácticamente por todo el hemisferio Norte y tuvo un consumo generalizado hasta hace unos 250 años, cuando fue reemplazada por la fresa cultivada (Fragaria x annassa, que produce frutos más grandes. Kevin Folta (Universidad de Florida, EE UU) y sus colegas han secuenciado la salvaje y consideran que sus resultados, también presentados en Nature Genetics, pueden tener importancia para los cultivos en el futuro. El genoma permitirá identificar los genes que confieren resistencia a las enfermedades, como la provocada por el hongo Verticillium dahliae, un patógeno del suelo que marchita las fresas cultivadas y otras plantas. Aunque se han desarrollado variedades resistentes, éstas no suelen satisfacer las exigencias de calidad de los consumidores, señalan los científicos. Además, "es importante secuenciar el genoma de la fresa salvaje porque esta planta está estrechamente relacionada con varios otros productos agrícolas que consumimos", como manzanas, melocotones, peras y frambuesas, así como con las rosas, explica Dan Sargent, científico del Consejo de Investigación en Biotecnología y Ciencias Biológicas británico.
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