martes, 16 de noviembre de 2010

El 70% de la producción se centra en la soja

La provincia avanza hacia un monocultivo: de cada tres hectáreas, dos se destinan a soja, que casi no pasa por fábricas para su industrialización, sino que sale en camiones sin proceso de ningún tipo. También es muy baja la industrialización de trigo, maíz y sorgo, en un año donde el riesgo crece porque se espera bajo nivel de lluvias. Los privados creen que el Gobierno no estimula a los otros cultivos y se avanza en la concentración.

| Gustavo Sánchez Romero

Los números son contundentes en la provincia de Entre Ríos y casi no despiertan controversias: de las 2.000.000 de hectáreas que se destinarán en la presente campaña a la agricultura más de 1.300.000 serán ocupadas por soja; hoy día el único cultivo que brinda seguridad y confianza a los productores.
Pero esta relación esconde otro ratio que el ingeniero agrónomo Oscar Valentinuz develó en la reciente jornada que el Plan Estratégico Alimentario (PEA) desplegó en Paraná –haciendo eje en las cadenas de valor con miras al 2016– donde precisó que de cada 100 pesos que genera nuestro suelo en concepto de soja sólo se industrializan 3 pesos. Y en trigo, maíz, sorgo y el resto de los cultivos es ínfimo, también, lo que se convierte en harina, aceite y otros productos derivados.
La relación es preocupante teniendo en cuenta otros distritos de similares características productivas donde la relación entre la producción primaria y el agregado de valor favorece más a la segunda.
Es que el avance de la soja parece hoy día incontenible y esta campaña no le irá en saga, ya que bajo el influjo de La Niña, con menos lluvias, se presenta como un cultivo más resistente y con precios internacionales que no dejan de perforar los récords históricos.
En rigor, la sojización de la provincia ha avanzado –fundamentalmente- en la última década. Poco se ha hecho desde el Estado para revertir este proceso que no sólo se extiende en el sentido territorial de la palabra, sino que lo hace en un doble sentido de concentración donde los más grandes crecen en detrimento de los pequeños productos. A poco más de dos años de la conflictiva resolución 125 que significó un quiebre en la relación entre el campo y el Gobierno, dos de cada tres hectáreas cultivadas se destina a la soja, que tiene un casi nulo proceso de industrialización y, según estudios, sólo se convierte en algún tipo de agregado productivo el 3% de la polémica oleaginosa en Entre Ríos.
En el trabajo presentada por Valentinuz, además, se analiza el estado de las EAPs (Explotaciones Agropecuarias Productivas) donde se advierte en un mapa satelital que en la última década el crecimiento del área sembrada ha sido exponencial, y exceptuando la zona inundable de las islas del sur y un pequeño segmento del norte ocupado por la forestación y la citricultura, toda la provincia se ha visto cubierta de lotes de soja.

SUSTENTABILIDAD. En diálogo con EL DIARIO, el profesional del INTA asegura que su principal preocupación reside en la sustentabilidad del sistema y recordó que el maíz, el trigo y el lino lideraron la historia agrícola de la provincia y que la mecanización que implica más hectáreas destinadas a las producción y la revolución verde que aporta más kilos producidos por hectáreas debe comprender rotaciones agrícolas ganaderas y poner mayor énfasis en cuestiones como las regulaciones y determinar quién es el nuevo sujeto agrario.
“Es importante advertir que el incremento de la soja tiene un impacto económico en los procesos de valor agregado, pero también lo tiene en el empleo, por ejemplo, ya que por una hectárea de algodón se requieren 50 puestos, en tanto que sólo uno en la soja”.
El trigo y el maíz son ejes constitutivos de la matriz productiva entrerriana ya que su industrialización se integran a la generación de carnes y de alimentos, pero que se han visto tensionado en los últimos años en su saldo exportable en los últimos años y los productores optaron por lo más seguro.
Valentinuz cree, también, que la provincia no debe resignarse ante este indicador negativo, y que muestran que se puede tener otra perspectiva para el agregado de valor de la producción primaria. “Entre Ríos es la provincia que más creció en el avance de la soja sobre tierras que no eran agrícolas y ahora estamos en un problema. Hay que revertir la ecuación. Desde este punto de vista deberíamos estar en una relación de dos hectáreas de soja por una de maíz, como sucede en Brasil o en los EE.UU., pero en Entre Ríos la relación es 6 a 1. Esto hace que sea una provincia que avance hacia un modelo que sea cada vez menos sustentable, y hay que aumentar la producción de gramínea que además aportan carbono al suelo”, indicó.


Enfoques

EL SECTOR PÚBLICO COINCIDE CON EL ANÁLISIS y la preocupación expresada por el sector privado. Fernando Arbitelli, el director de Agricultura de la provincia entiende que el PEA es un punto de partida para un nuevo paradigma a partir de un trabajo con las cadenas de valor. “Este año la superficie sembrada de soja será muy similar al año pasado, unas 1.300 millones de hectáreas, subirá un poco en detrimento del sorgo y el maíz, que rondará las 250 mil hectáreas. El trigo estará por las 280 mil hectáreas, y en estos días comenzó la trilla. Estamos preocupados ya no sólo por una cuestión económica, sino también por el sistema, ya que con este esquema no dura ocho años más, no hay sustentabilidad posible. La soja debería ser un cuarto del total, pero el actual volumen muestra que estamos en un monocultivo”. Pero para Arbitelli también existe un problema cultural. “La moneda es la soja, los contratos son en soja. Todo está valorizado en soja. También debemos trabajar y legislar para cambiar el modelo cultural de producción”, asegura. Sin embargo, el sector privado pone el ojo en las políticas públicas y asegura que allí está la madre del borrego. “Tenemos que reconocer que el 60% de la producción es soja, y tenemos pocos molinos y pocas aceiteras. Pero también es cierto que es el Gobierno quien no ha hecho rentable a la producción de maíz, trigo y sorgo, y lo más rentable y seguro sigue siendo la soja”, aseguró un alto dirigente del sector que prefiere no confrontar públicamente y pidió reserva de su nombre. Sin embargo, aseguró que las políticas oficiales impulsan la concentración y el monocultivo, ya que “caso contrario bajaría las retenciones y estimularía otros cultivos para revertir el proceso”. Todos creen que debería haber más hectáreas sembradas con maíz para la necesaria industrialización para convertir carnes y huevos. Hoy día, existe una demanda equilibrada con la oferta en este cultivo, que ronda las 1.100.000 toneladas en Entre Ríos, tanto en oferta como en demanda, y lo lógico es que exista un 20 % más de tierras destinadas al maíz para sumar unas 400 mil toneladas más, sobre todo por las demandas estacionales que existen en la región y que a veces complican a la industria. Sin embargo, es más caro, más riesgoso y menos rentable, y los productores prefieren ir a lo seguro. En este marco, recordó la fuente los problemas que hubo en 2009 con el trigo y que en 2010/2011 volverán a repetirse. “Este año volverá a pasar lo mismo que el año anterior, la exportación volverá a no comprar y caerá el precio”, consignó, restando dramatismo al proceso de sojización de Entre Ríos, entendiendo que “no creo que haya insustentabilidad, aunque estamos de acuerdo en que es mucho el volumen de soja. Pero no creemos que se deba hablar de sustentabilidad, pero es necesario que haya rotación”.

1 comentario:

  1. mano la soja o los (omg) son un riesgo a la salud y a la soberania alimentaria de los paises del mundo entero

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