martes, 9 de noviembre de 2010

ESPAÑA: Tuta, una nueva plaga que devora el tomate

Un tomate afectado en el centro por una capa blanca provocada por la plaga de la Tuta Absoluta.   ITGA

Los expertos no recuerdan una plaga semejante. Agresiva y con un ritmo de propagación por los campos tan inédito como veloz. Es la Tuta Absoluta, una polilla con olfato de sabueso para localizar las plantaciones de tomate y devorarlas de arriba abajo.

Importada de Sudamérica (Ecuador, Chile), esta nueva plaga aterrizó en España en 2007, en la zona del Levante español. No tardó en llegar a Navarra. Los primeros ejemplares se localizaron en mayo de 2008 en un campo de Fustiñana. "A finales de 2009 ya colonizaba toda Navarra. Aquí su velocidad de propagación ha sido de 30 kilómetros al mes, pero es que en menos de dos años se ha instalado en toda Europa y en el norte de África. Su capacidad de dispersión es algo extraordinario", cuenta Ricardo Biurrun Aramayo, responsable de plagas del Instituto Técnico y de Gestión Agrícola (ITGA).
El año pasado la cosecha de tomate en Navarra se salvó "por cuestión de semanas". Una suerte que no corrieron otras provincias, como Granada, donde la temida polilla arrasó campos enteros y ocasionó pérdidas por 15 millones según los sindicatos agrícolas. A la vista de los estragos causados en otras zonas, técnicos y agricultores navarros afrontaban la campaña de este año como una prueba de fuego para uno de los cultivos más importante de la agroindustria navarra. Se cultivaron más de 2.200 hectáreas de tomate para industria y unas cien hectáreas para tomate de mesa.
La estrategia de lucha contra esta polilla importada se inició antes de mayo, época de plantación del tomate. "El invierno pasado impartimos charlas a los agricultores. Luego, editamos carteles, "cosimos" los campos a trampas para seguir su evolución y nos dirigimos a cooperativas y a las empresas que venden plantas. Durante la campaña, los técnicos visitaron en varias ocasiones todas y cada una de las explotaciones de tomate de industria", señala el gerente del ITGA, Javier Sanz.
La virulencia de la polilla es elevada, en parte por su gran capacidad de reproducción. En una campaña de tomate se suceden tres generaciones. La mariposa libera los huevos (entre 150 y 200 unidades) en las partes verdes de la planta (tallo, hojas y fruto inmaduro). De los huevos salen las orugas que van perforando las distintas partes del tomate construyendo galerías. "Son de color blanquecino, pero en ocasiones son de color pardo por los excrementos". Al final de su etapa, la oruga de la Tuta puede medir entre ocho y diez milímetros.
La clave a la hora de combatir la Tuta es detectarla en su primeras fases y tratarla con insecticidas específicos, que vienen a costar unos 50 euros por hectárea. "Es vital detectarla pronto, porque el daño se ve cuando el tomate está rojo, pero se produce cuando está verde".
La perseverancia ha permitido que la cosecha de tomate de industria de este año no haya sufrido pérdidas, según el ITGA. Sin embargo, la Tuta ya forma parte del elenco de plagas agrícolas y los productores tendrán que aprender a convivir con ella.

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