viernes, 7 de enero de 2011

2011, Año Internacional de los Bosques

Honduras, 07.01.11 - José Lauro Rodríguez: diarioSPAMFILTER@elheraldo.hn

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en la resolución No 61/93, decide declarar el año 2011 como el Año Internacional de los Bosques y delega en la FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación) la operativización del mandato, el cual se tiene previsto ser lanzado en la Novena Sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre Los Bosques (FNUB), en el período del próximo 24 de enero al 4 de febrero, e invita a los países miembros para que apoyen las actividades relacionadas con el asunto (www.un.otg/bosques).

Hace 25 años, bajo una resolución del Consejo de la FAO, se había declarado como Año Internacional del Bosque y se definieron los objetivos de corto plazo: i) centrar la atención mundial en la necesidad de conservar y proteger los bosques; ii) despertar la conciencia política y pública en lo relativo a los recursos forestales; iii) identificar y poner de relieve los factores que amenazan a estos recursos forestales, y iv) movilizar a la población, y en especial a los jóvenes, para que participen en actividades orientadas hacia la protección de los bosques.

Con los desastres ocasionados por las repercusiones del cambio climático, causando cuantiosas pérdidas materiales, ambientales y de vidas humanas, de nuevo cobra vigencia a nivel global y nos volvemos a preocupar por los bosques y se torna tema de agenda en las Naciones Unidas.

En nuestro medio, ninguno de los gobiernos le ha dado la debida importancia a la conservación de los bosques, al contrario, la tasa de destrucción de los ecosistemas forestales se ha mantenido alta y acelerada, y muy poco se ha hecho para controlar la tala de bosques, asignando a la autoridad nacional de bosques (ICF) pírricos presupuestos para mantenerla maniatada y se asignan a otras instituciones que nada tienen que ver con el bosque, la vida silvestre y las áreas protegidas presupuestos que por ley pertenecen al ICF.

En Honduras se tienen básicamente tres tipos de bosques: i) El ecosistema boscoso de hoja ancha, ii) el bosque de coníferas y el II) el ecosistema marino costero conformado por el manglar, los tres tienen diferentes particularidades (funciones), y en sí representan una obra de la naturaleza que no hemos sabido valorar ni aprovechar por falta de conciencia ambiental y por la debilidad institucional que apoyada por los políticos de turno permiten el abuso desmedido de los depredadores de los bosques.

Asimismo muy poco apoyo técnico y financiero se ha recibido de la representación local de la FAO, para ordenar los bosques, definir las áreas de bosque productores de madera, identificar cuáles son los bosques de protección y cuáles son los bosques importancia ecológica para su conservación, de suerte se tiene un 30% de los mismo como áreas protegidas en el papel, porque en el terreno estas zonas están diezmadas por la tala inmisericorde, el avance de la frontera agropecuaria, los incendios y las plagas forestales. Solo se han preocupado por el tema de la seguridad alimentaria y con resultados no muy halagüeños que digamos, por que mientras no se tecnifique la producción agrícola y ganadera, se seguirá manteniendo una población rural en precarias condiciones (hablo de riego, de diversificación de cultivos y productos, mejoramiento genético de ganado, de manejo estabulado del mismo, de investigación y extensión agropecuaria, otras).

La FAO tiene una vasta experiencia en ordenación de bosques y manejo integrado de cuencas hidrográficas, que no se ha podido aprovechar. Esto lógicamente se debe al vacío institucional de no contar con profesionales forestales en la representación local, lo mismo podíamos decir del PNUD local.
No hay que mirar el bosque como un lugar donde hay que ir a cortar los árboles; hay que verlo en su contexto macro; de qué sirve que nuestros agricultores preparen bien la tierra, que obtengan la mejor semilla, que usen los mejores fertilizantes; que nuestros ganaderos cuenten con la mejor y más balanceada dieta para cualquier especie animal; que nuestros productores tengan la tecnología de punta, si no cuentan con el elemento vital o sea el agua.

 El eslogan de los colegas es "sin alimentos no hay vida" y así es, pero agregaría "sin agua no hay alimentos" y "sin bosques no hay agua"; por consiguiente, cuidemos lo bosques que nos quedan, recuperemos las áreas forestales que están sometidas a otros usos improductivos que solo sirven para degradar los suelos, destruir el hábitat de la biodiversidad, caminar hacia la desertificación y al desaparecimiento de los cuerpos naturales de agua.


FUENTE:  http://www.elheraldo.hn/

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