La metáfora les disgusta a muchos, y como toda etiqueta, contiene generalizaciones injustas. Pero la Argentina es conocida como “el granero del mundo” y, paradójicamente, la agricultura que se practica en el país está lejos de cumplir con los parámetros para ser los que los especialistas llaman sustentable.
Así lo indica un informe de la consultora global Frost & Sullivan, que refleja que el país demandó, en 2009, sólo el 1% del total de fertilizantes vendidos en el planeta mientras que China, India y los Estados Unidos sumaron juntos más del 50% de la demanda. Si bien 2009 fue un año especialmente malo porque limitantes en el abastecimiento de gas en el país complicaron la producción del principal fertilizante, la urea, la situación es estructural: el consumo de fertilizantes en la Argentina es mucho menor en comparación al observado en otros países consumidores del mundo, explica el informe.
Pese a que en 2010 hubo un repunte en el consumo, que llevó a analistas locales a hablar de una demanda de 3,4 millones de toneladas de fertilizantes, este uso sigue sin alcanzar para que los suelos repongan los nutrientes que extraen los cultivos, especialmente la soja, el más extendido del campo argentino.
Tan difundida es la preocupación de los especialistas sobre el futuro de las tierras argentinas si no crece el uso de fertilizantes que existe una medición, de la Fundación Producir Conservando (FPC), de la cantidad de nutrientes que la Argentina exporta dentro de los granos que envía cada año al exterior.
Basándose en estos valores, los especialistas de la FPC analizan que con el consumo de fertilizantes hasta el año 2009 no hay posibilidad alguna de alcanzar un sistema de producción de largo plazo sustentable.
Mientras se estima un aumento de la demanda hasta los 4,5 ó 5,5, millones de toneladas para 2017, las empresas ya hacen sus apuestas en el país. La asiática Tierra del Fuego Energía y Química anunció que invertirá u$s 1.000 millones en una planta de fertilizantes en esa provincia mientras la brasileña Vale está desarrollando en Mendoza su megaproyecto Potasio Río Colorado, con una inversión prevista de u$s 4.500 millones.
Desde Frost & Sullivan ven, además, especial margen para el aumento de la demanda en ciertos productos específicos, como fertilizantes líquidos, mezclas químicas y fertilizantes de especialidad.
Es el caso de la empresa Dualfos, que produce un fertilizante fosforado totalmente soluble en agua. Según el director de la firma, Sergio Pomati, el crecimiento exponencial que tuvieron las ventas del producto desde su aparición, en 2007, refleja que hay un mercado ávido por innovar en tecnología.
FUENTE: http://www.on24.com.ar/
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