miércoles, 6 de abril de 2011

Alimentos transgénicos ¿Salvación o Fatalidad?


Por Albino Moctezuma Viveros


Hay quienes dicen que la mejora de las especies que serán usadas como alimentoha sido un motivo común en la historia de la humanidad. Entre los años 12,000 y 4,000 a. de C. ya se realizaba una mejora por selección artificial de plantas. Tras el descubrimiento de la reproducción sexual de vegetales, en 1876 se realizó el primer cruzamiento intergenérico (es decir, entre especies de géneros distintos). 


En 1909 se efectuó la primera fusión de protoplastos, y en 1927 se obtuvieron mutantes de mayor productividad mediante irradiación con rayos X a semillas. Finalmente, en 1983 se produjo la primera planta transgénica y en 1994 se aprobó la comercialización del primer alimento modificado genéticamente.

Ya para el año 2007, los cultivos de transgénicos se extienden en 114,3 millones de hectáreas de 23 países, de los cuales 12 son naciones en desarrollo. Antes, en 2006, en Estados Unidos el 89% de plantaciones de soya eran de variedades transgénicas, así como el 83% del algodón y el 61% del maíz, según datos recabados por Wikipedia.


En México, el asunto ha encontrado posiciones encontradas entre los protagonistas que están involucrados, directa o indirectamente, con los agroalimentos. DESDElared les formuló la siguiente pregunta: Frente a una eventual escasez de semillas y crisis alimentaria en el mundo, y específicamente en México, ¿son los alimentos transgénicos la salvación o la fatalidad para la humanidad?

De entrada, los entrevistados respondieron:

1.-. Desde 1996 estamos comiendo transgénicos”: Productores de Maíz.
2.- Greenpeace: “Los alimentos genéticamente modificados no son una opción frente al desabasto de semillas y a la crisis alimentaria”.
3.- “Como toda tecnología nueva, los transgénicos deben atender las necesidades de los productores”: Instituto Mexicano del Maíz.
4.- Llama una ONG a debate público de científicos sobre el permiso que dio el gobierno para siembra de maíz en Tamaulipas.
5.- SAGARPA autorizó la primera siembra piloto de maíz amarillo transgénico

Las diversas posiciones expresadas para DESDElared fueron las siguientes: 


NI SOLUCIÓN, NI FATALIDAD


Carlos Salazar, secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz, destaca: “Ni solución, ni fatalidad. Sobre el tema se ha caído en los extremos, en la radicalización de las posiciones de los que los aceptan y de los que no. Y no es un debate ideológico”.

“La Biotecnología es significado de una tecnología innovadora dentro de la genética. Lo que nos proporciona son nuevas opciones que permiten hacer frente a una serie de problemas en la agricultura, como son inundaciones, sequías, heladas y plagas. Nos permite proteger a las plantas y hacerlas resistentes a las enfermedades y, al mismo tiempo, mejorar la calidad de la propia planta”, explica.

Los transgénicos --subraya el dirigente campesino-- no son excluyentes. Para quienes siembran en zonas de temporal productos criollos, lo podrán seguir haciendo. Para quienes tienen “ambientes controlados”, pueden usar la biotecnología.

Y afirma: “desde 1996 estamos comiendo transgénicos. Las importaciones de maíz amarillo han sido en un 98% de transgénicos y no ha pasado nada, a nadie le ha afectado en su salud”.

En este año, de junio a septiembre, alerta el dirigente campesino, “habrá desabasto de maíz” y sentencia, finalmente, que para remediar esta situación, “las importaciones son la solución.”

LOS TRANSGÉNICOS NO SON UNA OPCIÓN

En contraparte, Aleida Lara, coordinadora de la Campaña de Agricultura Sustentable y Transgénicos de Greenpeace-México, informa que su organización ha enviado estudios al gobierno federal en los que se demuestra que los “transgénicos no son una opción frente al desabasto de semillas y posible crisis alimentaria” en nuestro país.

Estados Unidos es el máximo productor de transgénicos; tiene 20 años experimentando y 13 años comercializando algodón, soya y maíz modificados. El propio EU dio a conocer un estudio que compara cultivos transgénicos y convencionales y en él se demuestra que los cultivos transgénicos no lograron producir más que los convencionales y por ende no incrementan el rendimiento de los cultivos.


Adicionalmente, el país vecino pretende comercializar en México dos líneas de semillas: una de ellas es la que contiene su propio insecticida y otra que tiene una resistencia herbicida, como el quintonil o el amaranto. La primera ha generado resistencia en plagas que no eran un problema para los agricultores mexicanos y ha hecho que se incremente el uso de los pesticidas.

Lamentablemente, se queja, el gobierno mexicano, representado por la Secretaría de Agricultura, ha dicho en reiteradas ocasiones que “es necesario impulsar una tecnología de empresas trasnacionales”, lo cual nos vuelve más dependientes, y esto en lugar de fortalecer y reactivar el campo mexicano, lo que va a ocasionar es una “mayor vulnerabilidad de los productores de alimentos, pues se está dejando de lado la investigación pública”.


Abundó la representante de Greenpeace que el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha desarrollado variedades de maíz no transgénico que puede resolver problemas con respecto a los extremos del clima.

La pregunta –que ella misma se hace-- es ¿por qué no se está tomando en cuenta este potencial que tenemos internamente: una riqueza genética en las variedades que alcanzan 59 razas y miles de variedades adaptadas, y por qué no se está tomando en cuenta el conocimiento generado al interior del país?.

ATENDER LAS NECESIDADES DE LOS AGRICULTORES

Daniel Sámano Garduñodirector del Instituto Mexicano del Maíz “Dr. Mario E. Castro Gil”, de la Universidad Autónoma Agrícola de Saltillo, a título personal declara que como toda tecnología nueva, “los transgénicos deben atender las necesidades de los productores”, por lo que las empresas promotoras de ellos tienen que enfocar sus materiales hacia la “resistencia a los factores bióticos y abióticos (sic) más importantes para lograr un mayor impacto en la producción nacional”.
SUBORDINACIÓN A LOS MONOPOLIOS
Al referirse al permiso que la Secretaría federal de Agricultura otorgó a la empresa trasnacional Monsanto, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCSadvirtió que la fase piloto abre la puerta para la siembra masiva de maíz transgénico, lo que pondrá en riesgo la agricultura maicera y la alimentación de los mexicanos al “obligarnos a comer todos los días productos transgénicos que han sido prohibidos en otros países. Además, los campesinos quedarán más que nunca subordinados a las semillas de los monopolios”.

La Sagarpa y Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) apuestan por “semillas milagro” engrosando las ganancias de Monsanto, en lugar de impulsar una política de Estado para fomentar la producción campesina de alimentos con tecnologías disponibles, no riesgosas ni controladas por monopolios, sustentables, y que han sido y son capaces de asegurar la autosuficiencia alimentaria. En contraste, los transgénicos no aumentan rendimientos, no resisten a los extremos del clima, arriesgan la producción de maíces nativos y han causado problemas agrícolas graves en todos los países donde se han sembrado”.

Asimismo, a través de un desplegado periodístico del 19 de marzo, la UCCS exige que se hagan públicos los dictámenes técnicos del Instituto Nacional de Ecología (INE), de las comisiones nacionales de Biodiversidad (Conabio) y Forestal (Conafor), y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), para que se debatan públicamente entre científicos, porque no cree que estas instituciones hayan dado el visto bueno al programa piloto de Monsanto. (A la fecha de redactar este reportaje todavía no había una respuesta oficial)
PERMISO DE LA SAGARPA
En un boletín de prensa, fechado el 8 de marzo, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) informó que “ha otorgado un permiso para la siembra de maíz amarillo genéticamente modificado, resistente al herbicida glifosato, en programa piloto para el presente ciclo agrícola, con la opinión condicionadamente favorable de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).


“El permiso corresponde a la empresa Monsanto, con una superficie aprobada menor a una hectárea, ubicada en el estado de Tamaulipas. 


La expedición de este permiso fue posible en virtud de que cumplió con los principios de Bioseguridad de caso por caso y paso a paso, así como con el marco regulatorio vigente”.


El de hoy, agrega la Sagarpa, “es el primer permiso que se otorga para la fase piloto, en tanto que se han negado tres para el estado de Sinaloa por no haber cumplido a cabalidad los preceptos establecidos en el marco regulatorio vigente.

A la fecha, indica, “se han otorgado 67 permisos para la siembra de maíz genéticamente modificado en etapa experimental (previa a la piloto), lo que ha representado el establecimiento de 69.74 hectáreas distribuidas en los estados de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila y Durango.

Y reseña, finalmente, que “una gran parte del maíz amarillo para uso pecuario e industrial proviene de los Estados Unidos y es genéticamente modificado. Se estima que son importadas 7.23 millones de toneladas por año, por lo que es necesario avanzar en el uso de la biotecnología para reducir las importaciones, fomentando la producción nacional”.


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