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sábado, 5 de febrero de 2011

Reproducción de la Morera (Morus alba)

Por: Willy Fernández - Investigador Pastos - CIAT
La morera (Morus alba) es una especie arbórea perenne, cuya estabilidad productiva se asegura a partir de la forma de reproducción, establecimiento y manejo del cultivo, tomando en consideración aspectos técnicos fundamentales, tales como la calidad de la semilla, fertilidad del suelo y técnicas de manejo del cultivo.
En este artículo se hará una puntualización de aspectos inherentes a la reproducción de la especie Morus alba.
Las formas de reproducción de la morera son por vía sexual a través del uso de semilla y por vía asexual, a través del uso de material vegetativo, principalmente tallos.
La forma de reproducción sexual o por semilla en la morera es la menos utilizada, debido a que el tiempo de formación de una planta se prolonga por muchos meses y requiere cuidados muy especiales, razón por la cual no es utilizada en procesos comerciales normales.
Esta forma es utilizada mayormente para procesos de mejoramiento genético bajo condiciones de estricto control y selección con fines de investigación.
La reproducción vegetativa de la morera, es la más utilizada en procesos de producción de forraje. Esta forma se la hace partiendo del uso de tallos de una planta madre; es decir, es una forma de reproducción clonal, donde las plantas resultantes son idénticas tanto morfológica como genéticamente a la planta madre.
En el caso particular de la morera, la reproducción clonal no es muy compleja, debido a que los tallos emiten raíces adventicias con bastante facilidad, lo cual favorece a la formación de nuevas plantas fuertes y sobre todo precoces.
Además, usando procesos de biotecnología se ha logrado la reproducción de clones celulares, siendo esta técnica usada con fines de purificación de clones a nivel de laboratorio.
El proceso de reproducción asexual por estacas de la morera implica los siguientes pasos:
Selección de varetas

De una planta madre sana y robusta, cada vareta no es sino una rama madura cuyo estado de lignificación de la corteza debe ser notorio por la coloración pardo grisácea como por su consistencia firme y sin daños físicos. Debe evitarse las varetas de ramas muy tiernas cuya coloración es aún verde o verde plomiza. Así mismo, las varetas deben tener yemas axilares bien desarrolladas.
Corte de las estacas

De las varetas seleccionadas se procede a cortar las estacas, cada una de las cuales tendrá tres o cuatro yemas axilares que, como se dijo antes, estarán maduras y en estado latente. Al momento de cortar las estacas se debe tener cuidado de no dañar las yemas y realizar los cortes bien definidos.
Preparación del sustrato de plantación

La tierra o sustrato donde se plantarán las estacas de morera para la formación de plantines debe ser preferentemente compuesto de un suelo franco con un adecuado nivel de materia orgánica entre 4 a 5% de manera que las nuevas plantas tengan suficientes nutrientes disponibles al momento de iniciar su desarrollo con la emisión de raíces adventicias. Este sustrato debe ser llenado en bolsitas de polietileno generalmente de 25 cm de alto x 15 cm de diámetro.
Plantación de las estacas

Las estacas preparadas con tres o cuatro yemas axilares deberán plantarse en las bolsitas rellenas con el sustrato y colocar las mismas en un sitio con semisombra para evitar la deshidratación de las estacas.
Manejo de los plantines

Los plantines de morera que crecen muy rápidamente en las bolsitas, deben ser regados con intervalos de un día y protegerlos del ataque de insectos con la aplicación de un insecticida en polvo.
Uso de enraizadores

Con objeto de promover el enraizamiento rápido de las estacas y el rebrote de las yemas, se puede usar diferentes tipos de productos que favorecen aquellos procesos, como el ácido giberálico, las micorrizas en forma dirigida en cada bolsita, mezclándolo con el sustrato.
Transplante de plantines

El transplante de los plantines al cabo de tres a cuatro meses de crecimiento, se lo debe hacer en un sitio previamente preparado que reúna las condiciones de altura, buen drenaje y buena entrada de luz entre otros.

domingo, 14 de noviembre de 2010

A la soja hay que darle de comer



PERGAMINO, Noviembre 14.- La fertilización es uno de los componentes más importantes del costo de producción y, además, es uno de los factores más relevantes para impulsar los rendimientos. Esto es así incluso cuando se trata de una oleaginosa como la soja, sobre la cual, normalmente, no se apuntan los cañones de la nutrición.

En el marco de una charla técnica realizada en el INTA Pergamino, el especialista Gustavo Ferraris esbozó un interesante panorama en cuanto a la nutrición con miras a la campaña de soja en la Zona Núcleo.

“En general, en soja, si bien el porcentaje de rendimiento que está determinado por el aspecto nutricional es menor que en las gramíneas, la incidencia de este factor puede llegar a ser hasta un 20%, que en términos económicos es muy importante”, indicó el ingeniero.

Consultado sobre el elemento más limitante en el norte bonaerense, Ferraris marcó la incorporación de fósforo. “Es el más fácil de diagnosticar a través de un análisis de suelo y lo que se sabe es que, más allá de que, en general, la cantidad de lotes fertilizados se ha incrementado, hay un balance negativo”, explicó.

Y agregó: “Siempre se lleva más fósforo del campo en la cosecha que el que se agrega, con lo cual la disponibilidad actual en nuestros suelos es baja”.

Otro nutriente en el que Ferraris hizo hincapié fue el azufre. Según los ensayos, las respuestas a este nutriente son más probables en aquellos lotes que tienen muchos años de agricultura continua y, sobre todo, muchos de soja, en los que baja la materia orgánica, que es la fuente primaria del nutriente. “En general se logra satisfacer las necesidades de azufre con dosis pequeñas de a 7 a 10 kilos del elemento; además hay una amplia facilidad de aplicación porque es muy soluble, no está sujeto a pérdida y se puede aplicar desde el barbecho previo y hasta la floración de soja”, dijo.

En el caso de la nutrición nitrogenada, el ingeniero del INTA Pergamino explicó que “la soja se provee de nitrógeno por fijación biológica y la forma de proveerla efectivamente es a través del aporte de bacterias fijadoras de alta efectividad seleccionadas a través de los inoculantes”. Destacó que es una práctica que en condiciones ambientales favorables -buenos contenidos de fósforos en el suelo por fertilización, adecuada humedad y no excesivos problemas de compactación- es exitosa y muy rentable.

“Hemos medido incrementos medios en un gran número de ensayos, de alrededor de hasta un 8%, y cuyas variantes más novedosas son la aplicación en surco y el uso de protectores bacterianos que previenen la desecación de la bacteria y la nutren hasta el momento en que llega al suelo”. Ultimamente, también se destaca el uso de inoculantes multibacteriales que provee no sólo rizhobium sino también otros promotores de crecimiento, e incluso moléculas que facilitan el reconocimiento entre planta y bacteria, indicó.(Fuente: CLARIN RURAL)

Fertilización orgánica

Fertilizantes orgánicos:


La fertilización orgánica, es una forma de asignarle una mayor fertilidad al suelo en donde cultivaremos nuestros alimentos. De este modo, las plantas que hemos sembrado pueden nutrirse mejor y así crecer y desarrollarse de buena forma.


Las plantas para crecer necesitan nutrientes, los cuales obtiene directamente del suelo y del agua con la que las regamos. Cuando una planta crece, saca nutrientes del suelo y los utiliza para desarrollar las hojas, las flores, los frutos. Debido a esto, el suelo va perdiendo la fertilidad, por que cada vez se va quedando con menos nutrientes.

Para que la fertilización sea “orgánica” es importante no aplicar sobre la tierra, fertilizantes químicos. La fertilización orgánica, se basa en otorgarle una mayor fertilidad al suelo con abonos naturales.

Los abonos naturales son variados, pero el que más se utiliza en lahuerta orgánica, es el compost, el cual se obtiene a partir de restos vegetales (hortalizas, frutas, etc.), excrementos de animales herbívoros y plantas muertas.

También es muy utilizada la tierra de hoja, la cual es tierra que se ha formado a partir de la desintegración de las hojas caídas de los árboles y la mezcla con la tierra del suelo. 

La fertilización orgánica del suelo en donde cultivaremos los alimentos, se debe realizar por lo menos una vez al año. La forma de aplicar estos abonos naturales es muy simple, tan sólo se deben agregar, ya sea el compost o la tierra de hoja, a la tierra de nuestra huerta orgánica.


FUENTE: http://www.innatia.com/
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