miércoles, 16 de febrero de 2011

Argentina: El cártamo como alternativa, un cultivo altamente rentable

LAS BREÑAS (Agencia) —El cártamo es una planta de la familia de los cardos y originaria de la India, y en la actualidad su cultivo está extendido en todo el mundo. Se adapta a suelos poco fértiles y a climas áridos y semiáridos, por lo que necesita poca agua. En 1991, Argentina fue el primer exportador mundial de cártamo con 100.000 hectáreas sembradas. Hoy se produce como cultivo alternativo en la región noroeste. Las provincias con mayor incidencia en la producción nacional son Salta, Chaco y Santiago del Estero.

El INTA introdujo el cultivo de cártamo (carthamus tintorius L.) en la década del 60 desde Estados Unidos y México, obteniendo materiales propios en Las Breñas, como la variedad Iporá Guazú INTA. Actualmente cuanta con proyectos nacionales con objetivos direccionados a la mejora del cultivo y para obtener de fuentes alternativas de energía. 

La importancia de este cultivo radica en las propiedades de su aceite, ya que es de muy alta calidad dietética debido a la existencia de variedades de alto oleico y alto linoléico, y por el bajo porcentaje de ácidos saturados. Los aceites son destinados al consumo humano, animal y a la industria. El aceite es utilizado para la elaboración de margarinas y el consumo humano directo en ensaladas, y también en tratamientos medicinales. De la molienda de las semillas del cártamo se obtiene un promedio de 34 por ciento de aceite y un 61 por ciento de pellet. El aceite producido en la Argentina se exporta casi en su totalidad, y es destinado a la alimentación humana y animal, además de la elaboración de pinturas cosméticas y aplicaciones en medicina; las flores son eficiente colorante tanto para las comidas (falso azafrán) como para fibras vegetales, y sirve el aceite también para la producción de biocombustibles. 

Gracias a la opinión de 1991 del ingeniero agrónomo Carlos Sasovsky del INTA Las Breñas en la conducción de los ensayos y la investigación de su mejoramiento genético de esta oleaginosa, la historia de este cultivo en el país nos indica que en los últimos cincuenta años ha sufrido las más diversas oscilaciones en cuanto a superficie de siembra y su ubicación geográfica; y fueron variados los intentos y voluntades que se sumaron en pos de una definitivo afianzamiento y para considerar como acciones positivas en función del conocimiento adquirido sobre la tecnología pertinente. El cártamo es una oleaginosa promisoria no sólo por el mero atractivo de los precios actuales, sino por las características intrínsecas del producto y por tratarse de una especie cultivable en extensas áreas del país. 

Como alternativa productiva no estival y adaptada a la semiaridez, esta especie permite extender el período ocupado por cultivos, disminuyendo la estacionalidad de la producción agrícola de secano y las consecuentes variaciones en el flujo de insumos y productos como el de egresos-ingresos de las empresas. 

Desde las primeras experiencias iniciadas en las provincias de Chaco y La Pampa a fines de la década de 1950 y de las primeras introducciones realizadas en 1961 a través de la Dirección de Cultivos Industriales de la SAG, se sucedieron actividades a nivel experimental y productivo que se han capitalizado hacia una alternativa para la diversificación de la producción y de la oferta productiva nacional, para lograr un mejor aprovechamiento de las oportunidades comerciales y una intensificación del uso racional de los recursos. 

Las pocas actividades de fitomejoramiento de cártamo en el país hasta la década de 1990 se realizaron en las estaciones experimentales del INTA de Anguil, La Pampa e Ingeniero Emilio Druzianich de Las Breñas, Chaco, a cargo en esta última del agrónomo Amadeo Olivera (1960) que continuó el ingeniero agrónomo Carlos Alberto Sasovsky. 

Es conocida la resistencia del cártamo a la sequía durante su ciclo de desarrollo (inverno primaveral) prácticamente no existen aportes de agua por lluvias, por lo que la acumulación de agua en el perfil resulta indispensable para lograr rendimientos aceptables. La demanda hídrica total del cultivo oscila entre los 350 y 400 milímetros. En ambientes húmedos, incluyendo la humedad edáfica, se presentan problemas de adaptación que marcan la sensibilidad al exceso de agua, fundamentalmente encharcamientos respecto a otros cultivos como por ejemplo el girasol. Suelos con pH neutro a levemente alcalinos y de buen drenaje resultan los ideales para el cultivo. En cuanto a los requerimientos térmicos, se destaca la necesidad del cártamo de reunir determinadas horas de calor por encima de los 7º C. Durante el período de roseta soporta temperaturas muy bajas, aun inferiores a -5 C. Este período es en el cual el cultivo afianza su sistema radicular, está influido fundamentalmente por el fotoperíodo, y para pasar al estado de elongación de tallo requeriría ciclos fotoinductivos de 12 “ horas. Tiene una gran capacidad de recuperación. 

El ejemplo más claro de esto fue el caso del cártamo de Las Breñas, que el 14 de julio de 2010 sufrió una helada histórica de -9.6º C que dejó negras las plantas ya que soporta bien hasta -4ºC. Pero rebrotó para finalmente presentar un rendimiento de 2.400 kilogramos por hectárea. 

Recurso contra la paloma

Este cultivo de labranza sencilla, barata, que permite la rotación y que en el Chaco se lo cultivaba durante los últimos años en muy baja escala, cobró importancia en Las Breñas y el sudoeste chaqueño como en el este santiagueño, a partir de la proliferación en esta zona de la plaga de la paloma, que produce graves daños especialmente al girasol. El departamento agrícola de la Cooperativa Agropecuaria Las Breñas Limitada está coordinado por el ingeniero agrónomo Walter Mazacotte y el gerente de la entidad contador Miguel Drganc (hoy ya no están en la institución), los que impulsaron como alternativa el cultivo del cártamo con muy buenos resultados. La paloma no puede comer sus granos, dado que no tiene dónde posarse por sus hojas espinosas y si cae queda atrapada por el cultivo, mientras que sus hojas al ser amargas son rechazadas por los animales. 

Para esto en 2009 trazaron un plan piloto que comenzó con 500 hectáreas en las cercanías de Las Breñas, lote del asociado y miembro del consejo de administración Andrés Kotulevich, logrando buenos rendimientos. El plan en 2010 representó para la cooperativa la siembra de 15.000 hectáreas para asociados y terceros no asociados, aunque el asesoramiento a través del ingeniero Mazacotte alcanzó aproximadamente a unas 40.000 hectáreas del departamento 9 de Julio, que tiene como cabecera a Las Breñas; de las zonas de Hermoso Campo, Santa Sylvina, Quitilipi hasta Sachayoj en la vecina provincia de Santiago del Estero. La Cooperativa del plan piloto recibió 1215 toneladas campaña 2009-2010, pero de la última 2010-2011, ya había superado las 8000 toneladas. 

Para este plan de cártamo la Cooperativa Agropecuaria de Las Breñas coordinó su trabajo con la empresa CV y Asociados de Salta con vasta experiencia en el cultivo como en su comercialización, sembrando variedades provenientes de los Estados Unidos, como el Alto Oleico S518 de CV y Asociados, el CW99 proveniente de Molinos Río de la Plata y el linoleico CW74 para industrias suministrado por Biogrein. Muy interesado en el plan cártamo que para la campaña 2011 aspira a alcanzar las 20.000 hectáreas en el sudoeste chaqueño, el año pasado CV y Asociados, cuyos titulares son los ingenieros Juan Carlos Calderón y su hijo Agustín, trajeron hasta Las Breñas al ecofisiólogo del cártamo, el ingeniero agrónomo originario de Zambia, África, que reside actualmente en México, Gabriel Chanda Musa el que comprobó el comportamiento de las variedades mencionadas ratificando plenamente las condiciones aptas de la zona para el cultivo de cártamo y su promisorio futuro como ya lo habían demostrado las experiencias del INTA surgiendo desde Las Breñas incluso una variedad, la Iporá Guazú INTA. 

La alternativa del Cártamo no solo respondió a la plaga de la paloma, sino también para completar el ciclo productivo anual: diciembre-enero y febrero: girasol. Marzo-abril-mayo-junio y julio: algodón. Abril: soja. Siembra en mayo para cosechar en noviembre-diciembre: cártamo. Esto permite una rotación recomendada para una zona que generalmente se hacía soja-girasol-soja. 

Opinión calificada

El ingeniero Agustín Calderón, titular de CV y Asociados de Salta, señaló que en su provincia se sembraron el año pasado 45.000 hectáreas de cártamo, de las cuales un 90 por ciento se hicieron impulsadas por una empresa privada que trabaja en la provisión de semillas y la comercialización de la producción. Manejan dos líneas bien diferenciadas: una de tipo de aceites linoleicos que se consumen principalmente en Europa y una segunda del tipo oleico. 

La primera de estas variedades se destina para uso industrial en el mercado externo. Un dato interesante es que nuestro país no consume nada de cártamo. El aceite que produce el cártamo linoleico tiene características que le dan una estabilidad muy buena, son aceites que pueden estar largo tiempo a muy altas temperaturas y no se ponen rancios. Lo utilizan empresas alimenticias grandes que elaboran, por ejemplo, papas fritas y usan aceites oleicos de cártamo porque son muy estables. 

Explicó además que el cártamo no es un cultivo comodittie, sino una especialidad. Parte del programa que se ejecuta en Salta, por ejemplo, trata de contener el volumen de cártamo para evitar que el precio se derrumbe y que sea un buen negocio para todos, tanto para los productores como para quien compra el producto. El cultivo es relativamente fácil, se siembra después de la cosecha de soja a la que se le hace un barbecho tradicional para limpiar malezas que quedan de la soja. Su desarrollo tiene una etapa de roseta, de vara, luego una ramificación, después aparece el botón floral, la floración, llenado de granos y madurez fisiológica. 

A medida que se desarrolla se hace cada vez más sensible a las heladas, por lo que existe un alto riesgo de helada tardía. Una helada en septiembre u octubre resulta mortal para el cártamo, puede no notarse el impacto, pero lo que ocurre es que las semillas se hacen vanas. En cuanto a la cosecha —indicó Calderón— es muy sencillo de cosechar, ya que se lo hace con la misma máquina cosechadora de soja. Tiene una comercialización que es muy sencilla y siempre presenta demanda en el mercado internacional, por lo que la misma estaría asegurada sin mayores contratiempos en este sentido, como suele suceder con otras oleaginosas o cereales. 

La semilla es fundamental para poder lograr un resultado productivo óptimo. Es muy importante porque determina la densidad del cultivo y el vigor de la planta, una planta vigorosa es más eficiente en el uso del agua y tiene en general entre 250 y 300 kilogramos de diferencia de rendimiento, apuntó. En tanto, la semilla vieja tiene menor vigor y poder germinativo, lo que da como resultado lotes heterogéneos porque está en condiciones de estrés y eso produce un crecimiento de las malezas, un lote sucio al final y un problema muy grande a la cosecha por la cantidad de cuerpos extraños que se presentan en la mercadería, además de que los rendimientos en materia grasa se reducen año a año por la pérdida de identidad en la semilla. 

En este sentido, recordó que el cártamo no es apto para suelos salinos. Se necesita también que tenga un buen perfil de agua, necesita buena cantidad de agua, si no le llueve no hay problema, el cultivo llega bien a cosecha, pero necesita como punto de partida ideal unos 200 milímetros en el suelo, aunque se puede arrancar con menos. Añadió que, si hay lluvias en octubre en llenado de grano, eso ayuda muchísimo al peso de los granos y el rendimiento se incrementa notablemente, pero lo principal es que tenga agua en el momento de la diferenciación de las flores, eso es a los ochenta días de implantado. 



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