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domingo, 13 de febrero de 2011

Ensilaje: Proceso de Fermentación


Cuando una planta de maíz es cortada y colocada en un silo, ya de sea de tipo bunker, bolsa o torta, las células vegetales de la planta de maíz continúan su actividad. La respiración de estas células y los microorganismos presentes en el silaje producen dióxido de carbono y calor. Este fase es denominada respiración aeróbica debido a que el oxigeno es utilizado por las células vegetales y los microorganismos. A medida que la concentración de dióxido de carbono se incrementa y el oxigeno disminuye, esta respiración ira disminuyendo y finalmente se detendrá y una fase anaeróbica (sin oxigeno) de fermentación se inicia. En esta fase, las bacterias deseadas en el silaje utilizarán los carbohidratos solubles en las células para producir principalmente ácido láctico. El ácido láctico producirá una disminución en el pH. El proceso de fermentación continuará hasta tanto la concentración de ácido láctico sea la suficiente para lograr un pH de aproximadamente 4.2, nivel en el cual toda la actividad bacteriana se detendrá. Esto ocurre generalmente 3 semanas después de que el silo ha sido confeccionado (Figura 1). Si los niveles de ácido láctico no son los adecuados, entonces, se producirá ácido butírico (olor rancio) y el silaje se habrá perdido.
Existen algunos parámetros organolépticos que permiten estimar la calidad del silaje según como haya sido su confección y cual haya sido la duración de cada una de las fases del proceso de fermentación (Figura 2).
* Se puede hablar más en detalle de c/u.

Fase I: la fase aeróbica comienza con el picado y continúa hasta que el oxígeno es desplazado del silo, posteriormente a la compactación. Durante este estado, los azucares de la planta recién picada se descomponen en dióxido de carbono y agua liberando calor en el proceso conocido como respiración.
Microorganismos aeróbicos como los hongos, levaduras y bacterias presentes en el forraje picado, utilizan también los carbohidratos durante esta fase como principal fuente de energía para la respiración.
Esta primera fase es indeseable. Se debe tratar que sea lo más corta posible debido a que las bacterias aeróbicas, al respirar, consumen carbohidratos solubles que contienen energía altamente digestible que -de otra manera- deberían estar disponibles para las bacterias benéficas productoras de ácido láctico y para el consumo animal.
Bajo condiciones normales de ensilado, las temperaturas pueden subir de 4 a 6ºC por encima de la temperatura ambiente en el momento de ensilado. Si las temperaturas superan este nivel, pueden ser un indicador de que los procesos de respiración son excesivos.
Otro cambio químico de importacia que ocurre durante la fase aeróbica, es la posible degradación de las proteínas vegetales cuando se superan los 34ºC en nitrógeno no proteico, péptidos, aminoácidos y amonio producidos por las proteasas de las células vegetales. La duración de la proteólisis dependerá de la tasa de decrecimiento del pH, debido a que en un hambiente ácido reduce la actividad de las enzimas proteolíticas. El exceso de N no proteico soluble resulta en una pobre eficiencia en la utilización del N y baja producción de leche, además de un incremento en la demanda energética por la necesidad de los animales de metabolizar el exceso de nitrógeno no proteico.
La fase I finaliza cuando el oxígeno ha sido eliminado en su totalidad de la masa del silo.

Fase II: una vez que comienza, ocurre una fermentación anaeróbica y se produce el crecimiento y desarrollo de las bacterias productoras de ácido acético.
Estas bacterias fermentan carbohidratos solubles generando ácido acético como producto final. Lo cual, a pesar de ser un proceso indeseable, resulta importante ya que éste es utilizado por los rumiantes como un catalizador para obtener el pH necesario para el proceso de digestión.
Cuando el pH de la masa ensilada cae por debajo de 5, la población de las bacterias acéticas disminuye, ya que este nivel de acidez inhibe su crecimiento. esto señala la finalización de la fase, que en condiciones normales ocurre dentro de las 24 a 72 hs. de iniciado el proceso.
Un claro indicador de la fermentación acética prolongada, es un olor avinagrado fuerte y un color amarronado oscuro.

Fase III: es una fase de transición donde las bacterias acéticas dan lugar a las productoras del ácido láctico, las que aumentan su población debido al continuo descenso del pH.
La tasa de fermentación depende de la cantidad y tipo de bacterias ácido lácticas presentes en el cultivo a ensilar, y del contenido de humedad del silaje.
Si la cantidad de hidratos de carbono en la planta es bajo, se produce una escasa cantidad de ácido láctico, lo que atenta contra la calidad del forraje conservado.
En silajes bien conservados, por lo menos el 70% de los ácidos presentes es el láctico, necesitando este tipo de bacterias de los azúcares para multiplicarse.
Durante la fermentación, el contenido de los azúcares disminuye; llegando al extremo de que si se agotan, el descenso del pH se detiene y puede llegar a no existir suficiente ácido que logre estabilizar el forraje.

Fase IV: es la fase final en la que el silo se estabiliza, principalmente en el pH.
Cuando se trabaja con materiales de alto contenido proteico, como las pasturas, se dificulta el descenso del pH por el efecto buffer ejercido por el nitrógeno, pudiendo alcanzar un pH final de alrededor de 4,5, mientras que en el maíz ese valor puede llegar a 3,8-4.
Forrajes ensilados con niveles de humedad superiores al 70% pueden sufrir una versión diferente de la fase III descripta, y en lugar de desarrollarse bacterias lácticas, crecerán grandes poblaciones del genero clostridium presentes en la tierra, que producen ácido dando como resultado final un silaje de color oscuro y olor rancio, con un pH superior a 5.
La fase IV es más larga, ya que continua hasta que el pH del forraje es lo suficientemente bajo como para inhibir el crecimiento de todas las bacterias, llegando al punto de conservación y estabilización.
El principal factor que afecta la calidad del silaje durante el almacenamiento es la entrada de oxígeno al silo, el cual incrementa el desarrollo de hongos y levaduras, que provocan pérdidas de materia seca y calentamiento del material ensilado.
El peor de los casos es cuando existe un silo destapado, demasiado seco y sin compactación. Las pérdidas aeróbicas bajo estas circunstancias puede superar el 30%.

Fase V: comprende los procesos respiratorios y de degradación que ocurren durante la extracción y suministro, ya sea en las superficies expuestas del silo o en los comederos.
Una vez que el silaje es re-expuesto al oxígeno, los hongos y levaduras comienzan a activarse nuevamente, convirtiendo el azúcar residual, los ácidos de la fermentación y otros nutrientes solubles en dióxido de carbono, agua y calor.
Cerca del 40% del total de pérdidas de la materia seca ocurren por descomposición aeróbica secundaria, durante la extracción y suministro. Generalmente, el primer signo de deterioro aeróbico es la presencia de calor y olor fuerte, seguido por desarrollo de hongos en la superficie y/o interior del silo. Aparte de los nutrientes perdidos, algunos hongos pueden producir micotoxinas que causan enfermedades o disminuyen la respuesta animal.
El nivel de micro organismos aeróbicos presentes en el silo, está determinado por la cantidad presente en el cultivo antes del picado y el grado de desarrollo en la primera fase aeróbica del proceso.
Silajes producidos sobre maíces inmaduros contendrán generalmente niveles más altos de azúcares residuales y serán más propensos a sufrir en la fase de extracción.
La temperatura ambiente también tiene influencia hasta aproximadamente los 50ºC.

Figura 1

Figura 2
Caracterización de los silajes según sus aspectos organolépticos

Indicadores de problemas de confección de los silajes

miércoles, 2 de febrero de 2011

Ensilaje:¿porqué es importante el tamaño de picado?

  Ings. Agrs. Rubén Gregoret y Miriam Gallardo

Al momento de picar un cultivo para ensilar nos encontramos con dos desafíos, que en cierto modo parecen contrastantes: 1) lograr un tamaño de partículas lo suficientemente pequeño como para no dificultar el correcto compactado del ensilaje y 2) lograr un tamaño de partículas lo suficientemente grande como para proveer al animal de fibra efectiva (FDNef), asegurándole una normal masticación y una adecuada rumia cuando consumo ese forraje.

El picado

El picado del forraje para ensilar ha evolucionado en los últimos años, del picado grueso ( +10 cm) en la década del 70 al picado fino (< 10 cm) en la década del 80, pasando más recientemente a lo que se denomina "doble picado de precisión", con un tamaño teórico de corte de 1 cm. Cabe aclarar que este tamaño teórico de corte está en relación directa con la regulación del equipo de picado y no con el tamaño de las partículas resultantes del proceso. 

El tamaño final de picado va a estar afectado tanto por la regulación de la máquina como por el contenido de humedad de la planta a ensilar. Además, en materia de regulación del equipo, es importante diferenciar que el "partido" de los granos en el cutivo de maíz o sorgo se realiza con el procesador de granos de la máquina ("craker") y no achicando el tamaño de picado. 

El material a ensilar debe tener una distribución relativa entre los distintos tamaños de partículas, como veremos mas adelante, que permita por un lado una buena compactación y en consecuencia la conservación anaeróbica, y por otro que pueda aportar la cantidad de fibra mecánica (FDNef) necesaria para cubrir los requerimientos del animal.

¿ Granos enteros en el silaje ?

Para una buena digestión y utilización de los silajes de maíz o sorgo con altos rindes de granos, éstos deben estar adecuadamente procesados (partidos, aplastados). En este caso, en la evaluación con el separador deben componer al menos un 40% del material que aparece en el bandeja inferior (la que retiene las partículas más pequeñas) .

Si el cultivo se ha cosechado en estado óptimo de humedad los granos, que se encuentran normalmente en estado pastoso, en cierto modo se "procesan" naturalmente en el momento del picado. Sin embargo, a veces por razones operativas se pican cultivos pasados, con granos secos, duros a muy duros. En este caso, para lograr la el mejor aprovechamiento del grano no hay otra opción que utilizar el "craker", ya que si estos granos no se pican pasarán indefectiblemente a las fecas, con pérdidas casi totales del almidón contenido en ellos. Se debe recordar que un silaje con un buen contenido en granos "procesados" será un alimento de alto contenido energético (+ 2,5 Mcal/kgMS). 

El picado de forraje muy seco o muy húmedo

Además, en los casos de forrajes sobre-maduros y muy secos la disminución del tamaño del picado que normalmente trae como consecuencia el uso del "craker", tiene la ventaje de propiciar luego una buena compactación, evitando el efecto "fuelle" y el ingreso de aire al silo. 

Si el forraje está muy pasado, se recomienda además cosechar el material a una mayor altura, cortando al menos a unos 40 cm por encima del nivel del suelo. Esta práctica evitará llevar al silo abundante cantidad de fibra indigerible (alta en lignina), además de sílice y otros elementos biológicos potencialmente dañiños, como esporas de hongos y ciertas bacterias (clostridios) que se encuentran en la tierra. Si bien quedará "materia seca" en el campo, ésta es de muy baja calidad y terminará diluyendo el contenido energético del silaje.

Por el contrario, si se está por picar forraje muy húmedo (inmaduro) serán necesarias unas horas previas de pre-oreo pero con mucho control de su duración para no "pasarse de materia seca. El tamaño de picado se debería regular de tal manera que la cantidad de partículas retenidas en la bandeja ciega del separador Penn State sea algo inferior al recomendado, solamente entre 25 a 30%. Estas medidas evitarán la producción de efluentes, con la consiguiente pérdida de los nutrientes más digestibles de la planta. 

La fibra

Uno de los componentes principales de la dieta para la vaca lechera es la fibra. La importancia de la fibra radica en que es necesaria para: 

a) una adecuada actividad de rumia (a través del flujo suficiente cantidad de saliva);

b) una apropiada relación de los productos de la fermentación ruminal (precursores para la síntesis de grasa butirosa)

c) una buena capacidad reguladora de la acidez ruminal (capacidad "buffer" o tampón). 


La fibra de los alimentos representa a la pared celular de los vegetalesy es determinada en laboratorio como el componente denominado fibra detergente neutro (FDN). 

Sólo desde hace algunos pocos años se ha convenido en diferenciar los requerimientos de fibra en aquellos que, a través de la fermentación aportan los nutrientes de la pared celular de los que además tienen una acción mecanica. A esta última es la que denomina fibra efectiva (FDNef). 

La FDNef es la fracción de la FDN que influye sobre la masticación, la rumia (salivación y pH ruminal) y los movimientos del rumen (ciclo de mezcla), acorde con la salud y producción de los animales. Estos efectos sobre el ambiente ruminal afectan la calidad composicional de leche y el estado corporal de las vacas. 

Si bien analizar en el laboratorio el total de FDN de los alimentos es muy útil en la formulación de raciones, este resultado no permite inferir sobre las características físicas de la fibra relacionadas a su "efectividad". Se han propuesto algunos métodos para evaluar la efectividad de la fibra de los distintos forrajes que se utilizan en la alimentación de rumiantes y vacas lecheras en particular. Por ejemplo, se han evaluados distintos sistemas de zarandas (clasificación del tamaño de partículas); un factor de efectividad física aplicado a la FDN en relación con la estimulación de la actividad de masticado y uno que relaciona el tamaño de picado con el contenido en grasa butirosa de la leche.

La FDNef puede ser cuantificada indirectamente midiendo el tamaño y grado de homogeneidad de las partículas de los alimentos. Para la alimentación basada en raciones totalmente mezcladas (TMR) se han desarrollado recientemente en USA métodos que permiten efectuar estas mediciones. Se sustentan en un sistema que utiliza una serie de zarandas, cada uno con diferente tamaño de perforaciones, por donde la muestra debe ir pasando. La proporción de partículas que quedan retenidas en cada tamiz representará en forma indirecta la cantidad de FDNef del alimento ó mezcla. En Estados Unidos el sistema está disponible en el mercado y el mayor difusión es el separador de particulas de Penn State (sistema desarrollado en Penn State University,).

Hasta tanto se avance en las investigaciones, las recomendaciones que se encuentran publicadas (que deben ser tomadas estrictamente como "guía de orientación"), sugieren que la mezcla final de alimentos procesados (mezclas de silajes/henos y concentrados ) ó un alimento fibroso en particular (silaje o heno picado) debe tener entre un 5 y 10% de partículas mayores a 2 cm, entre un 40 y 50% de partículas entre 0,8 y 2 cm y el resto inferior a dicha longitud.


El equilibrio de la fibra en las dietas


Los requerimientos en fibra pueden ser estimados de diferentes maneras. Una forma muy sencilla es tomar como referencia que las necesidades de FDN (kg/vaca/día) representan aproximadamente el 1,2% del peso vivo de los animales, otra manera es estimarlos como una cantidad equivalente al 25% del consumo total de materia seca más el 0,4% del peso vivo. 

Pero además de cubrir las necesidades de FDN, se debería suministrar diariamente no menos del 22% del consumo diario de materia seca como FDNef, para garantizar el pH ruminal y consecuentemente una concentración normal de grasa de la leche. Ello implica que los animales deberían consumir el forraje con una distribución en el tamaño de partícula como el ya mencionado (con aproximadamente 15% de partículas mayores a 2 cm). 

Si se consedera por ejemplo, que una vaca consume 16 kg de materia seca y pesa 550 kg, debería entonces comer 6,6 kg de FDN/día, calculado a partir del 1,2% del peso vivo ó 6,2 kg de FDN calculado a partir del 25% del consumo de materia seca, más el 0,4% del peso vivo. De ese total de FDN, 3,52 kg de MS deberían estar como FDNef, o sea, el 50%. 

En sistemas bien manejados, si no se tienen en cuenta estos principios se producirán caídas en el porcentaje de grasa en la leche (menos de 3,3% GB), incluso niveles de proteína superiores a la grasa (inversión). En condiciones de pastoreo, los problemas de bajas concentraciones de grasa en leche y acidosis ruminal subclínica podrían estar relacionados con un bajo consumo de fibra efectiva.. 

Recomendaciones para suministrar fibra efectiva

En nuestros sistemas de producción la práctica de suministro de FDNef debería ser una rutina especialmente planificada, puesto que es normal en muchos tambos que se combine como base forrajera el pastoreo de alfalfas, praderas ó verdeos muy tiernos (que no poseen características de FDNef) con silajes picados muy fino y tamaños de partícula muy parejos. Esta situación es muy común en silajes de cultivos "sin grano", como sorgos forrajeros; verdeos invernales (trigo/cebada) y praderas, donde hay una tendencia al picado "muy fino". 

Si bien es corriente ofrecer rollos (el heno "largo" posee alta FDNef), esta práctica no siempre asegura que cada una de las vaca consuma la cantidad de FDNef (y también de FDN) que necesita. En el sistema comunitario de suministro de heno en porta-rollos, el grupo de animales normalmente tiene acceso a la fibra en forma voluntaria y es frecuente observar que algunos animales se "sirven" en exceso, mientras que otros ni se acercan al rollo en todo el día (sobre todo las vaquillonas). 

Por esta razón, cuando hay problemas de acidosis ruminal es necesario recurrir al suministro del heno pero "picado" (pero en partículas promedio de más de 5-7 cm de largo o a la suplementación con sustancias reguladoras del pH ruminal, como las sales "antiácidas" basadas en bicarbonato y óxido de magnesio.

En la práctica, para vacas de alta producción el suministro de pequeñas cantidades de heno "largo" de buena calidad (1,5 a 2 kg/vaca/día ) en las mezclas de silajes que fueron picados muy fino ha demostrado mejorar sustancialmente el desempeño animal.

Para recordar

El tamaño teórico de corte del forraje está en relación con la regulación del equipo de picado y no con el tamaño de las partículas resultantes del procesado. 

La fibra efectiva (FDNef) es la fracción de la FDN que influye sobre la masticación, la rumia y los movimientos del rumen, acorde con la salud y producción de los animales. 

La FDNef puede ser cuantificada indirectamente midiendo el tamaño y grado de homogeneidad de las partículas de los alimentos. Dentro de ciertos márgenes, la regulación del tamaño de partículas debería estar en función del grado de humedad del forraje 

Los problemas de bajas concentraciones de grasa en leche y acidosis ruminal subclínica estarían relacionados con un bajo consumo de fibra efectiva por parte de vacas lecheras en pastoreo.

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