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martes, 12 de abril de 2011

Venezuela: ¿CUÁNTO SE IMPORTA REALMENTE?


La agricultura es uno de los sectores productivos nacionales respecto al cual las estadísticas son más escasas y poco confiables. Ya desde antes de que Hugo Chávez asumiera la Presidencia de la República, el Ministerio de Agricultura y Cría tenía la rectoría en materia de estadísticas agropecuarias y se había manifestado como absolutamente incapaz de generar un flujo continuo y metodológicamente aceptable de datos sobre la producción agrícola y pecuaria. Ya con el actual Presidente instalado en sus funciones, el antiguo Ministerio de Agricultura y Cría ha pasado por varias fusiones y divisiones que no han ayudado para nada a exhibir algún mínimo de eficiencia en materia de generación de estadísticas confiables. De allí entonces, que sea difícil opinar y más aun planificar en relación a un sector que luce como poco transparente ante los ojos de la mayoría de la población del país. Casi todo lo que se pueda decir respecto a este sector asume, por lo tanto, un carácter aproximado y tentativo.

Todo esto lleva también a que en la opinión púbica se produzcan y se reproduzcan mitos y verdades a medias sobre el sector agropecuario, tal como esa, tan repetida, que dice que aproximadamente el 70 % de los alimentos que se consumen en Venezuela, son importados.

Veamos algunas cifras aproximadas al respecto. Aceptemos, en primer lugar, que el PIB de Venezuela alcanza un monto ligeramente superior a los 300 mil millones de dólares. Supongamos, paralelamente, que el sector agropecuario representa entre un 4% y un 5 % del PIB de toda Venezuela. Si aceptamos esos sencillos supuestos llegamos fácilmente a la conclusión de que el PIB del sector agrícola se ubica entre los 12 mil millones de dólares y los 15 mil millones de dólares, según aceptemos que el PIB agrícola es un 4 o 5 % del PIB de toda Venezuela. Pero el PIB no representa el valor de mercado de la producción de un sector, o del conjunto de los sectores productivos del país. El concepto económico que mide ese valor de mercado de la producción de un sector es el Valor Bruto de la Producción, VBP, que en el caso de Venezuela, y para el sector agrícola, tiene es de un 50% más alto que el PIB. Es decir, el VBP del sector agrícola debe ubicarse entre los 18.000 y los 22.500 millones de dólares anuales.

Para el año 2009 - último para el cual se tienen estadísticas completas y oficiales del comercio exterior venezolano - las importaciones agropecuarias alcanzaron a 6.500 millones de dólares. Esa cifra incluye todas las importaciones que se ubican en los primeros 24 capítulos del arancel de aduanas, las cuales incluyen bienes agrícolas y pecuarios tanto en forma de materia prima como de bienes ya manufacturados.

Si sumamos la producción de origen nacional con la producción de origen importado tenemos que el consumo total de alimentos en el país se ubica entre 24.500 y 29.000 millones de dólares. En estricto sentido habría que restar las exportaciones de carácter agropecuario, pero como éstas son tan modestas en la Venezuela actual - y de todos modos estos cálculos son meramente aproximativos - podemos prescindir momentáneamente de esas cifras.

De 24.500 millones de dólares, las importaciones representan 6.500 millones, de 29 mil millones de dólares, las importaciones representarían sólo el 22 %. En síntesis, en el mejor de los casos, y castigando un poco las cifras, se concluye que las importaciones agrícolas representan a lo más el 30 % de todos los alimentos consumidos en Venezuela. El 70 % restante sería producido dentro del país.

Obviamente, estos porcentajes representan grandes promedios nacionales, lo cual no quita que en ciertos productos, como el trigo, por ejemplo, lo importado bordee el 100%. Pero en otros, como los plátanos o los cambures, el porcentaje importado debe estar cercano al 0 %.

Estas reflexiones no tienen un sentido meramente especulativo, porque conocer la realidad en estas materias tiene siempre un gran sentido práctico.

Si producimos el 70% de lo que consumimos, necesitamos crecer en un 50 % para llegar al total autoabastecimiento, lo cual se puede lograr en menos de una década.

Si producimos el 30 %, el esfuerzo necesario para ello es superior al 200 % y tomaría más de 20 años lograrlo. Sergio Arancibia

Sergio Arancibia

jueves, 27 de enero de 2011

Turismo Rural

Conceptos, tipos y modalidades de turismo VI: Turismo rural
A diferencia del turismo de naturaleza que tiene lugar en parques nacionales y en áreas protegidas, el turismo rural es una actividad turística que se lleva a cabo en espacios o áreas rurales.
ANTECEDENTES


    A diferencia del turismo de naturaleza que tiene lugar en parques nacionales y en áreas protegidas, el turismo rural es una actividad turística que se lleva a cabo en espacios o áreas rurales.   Los antecedentes indican que este tipo de turismo tiene sus  orígenes en Inglaterra alrededor de los años cincuenta, como consecuencia del deseo de la población urbana por escapar de la monotonía y la tensión de la vida cotidiana en las grandes ciudades, en búsqueda de descanso y recreación, el disfrute de los paisajes y del aire puro del campo, y de familiarizarse con las actividades del medio rural.

    En un principio esta orientación de la población urbana hacia el campo se denominó “turismo verde”, y los turistas se hospedaban en habitaciones de casas de familia que ofrecían alojamiento y desayuno, dando origen así a la modalidad de hospedaje denominada “bed and breakfast”, ampliamente conocida a nivel mundial.   Más tarde surge el alojamiento directamente en las granjas (farm-houses), con la posibilidad de participar en las actividades propias de estos establecimientos rurales, dando inicio  así a lo que hoy se conoce como “agroturismo”.
    Esta orientación de la población urbana hacia el campo se manifestó también en el continente, y varios países estimularon su desarrollo.   Uno de los primeros países fue Francia, que en 1971, elabora su primer Plan de Turismo Verde, cuando ya a este tipo de turismo se le comenzaba a identificar como “turismo en espacios rurales”, denominación que tuvo amplia aceptación y que cuenta hoy día con un reconocimiento generalizado a nivel mundial.
    Sobre el particular es interesante mencionar que al año siguiente,  en 1972, la Asociación TER (Turismo en Espacio Rural) de Francia, integrada por seis instituciones vinculadas con el medio rural, propone a todos los organismos y especialistas interesados en el desarrollo de este tipo de turismo, un manifiesto en el cual expone lo que estimaba debiera inspirar toda acción en materia de turismo en espacio rural a nivel local, departamental, regional y nacional.
    En ese manifiesto la Asociación TER consideraba que se debía  tener una mayor conciencia de la necesidad de proteger el medio rural, y una sensibilización más profunda a favor de la conservación, y establecía:



    “El turismo en espacio rural debe aportar:

a)    Al mundo rural, posibilidades reales de promoción humana, asegurando un complemento económico que permita asumir plenamente su vocación fundamental de agricultor o artesano;
b)    Al ciudadano, el medio para ejercer efectivamente su derecho al espacio, o “vuelta a sus orígenes”, y
c)    A cada uno de ellos, una mayor conciencia de los valores biológicos, psíquicos y espirituales de la naturaleza, en la que el ser humano es un elemento indisociable”.



Francia es, quizá, el país que no sólo tiene más experiencia en materia de turismo en espacios rurales, sino también el que ofrece la mayor gama de opciones para la práctica de este tipo de turismo.  Para que se pueda tener una idea al respecto vale decir que 75 millones de franceses practican anualmente este tipo de turismo. 

Por supuesto esta práctica esta ampliamente difundida en el viejo continente, donde actualmente la mayoría de los países  promueven  el turismo rural en todas sus modalidades.  Obviamente la existencia de una gran población asentada en pueblos y pequeñas propiedades agrícolas en el medio rural, fue lo que  facilito el desarrollo de este tipo de turismo en Europa.



COMENTARIOS

Las condiciones en que se da el turismo rural en Latinoamérica difieren un poco de las existentes en Europa.  El porcentaje de la población asentada en el campo, el tamaño de los establecimientos rurales, así como los diferentes grados de tecnificación en las explotaciones agrícolas y ganaderas que se dan en los distintos países, hace que el turismo rural en nuestra región muestre, además de formas similares a las europeas, otras modalidades del turismo rural que le son propias.


En efecto, en Latinoamérica se pueden observar distintas modalidades de turismo  rural, siendo las principales las que se describen a continuación.

Turismo rural convencional.  No es más que una forma de turismo tradicional que consiste en ir de vacaciones a conocer y apreciar el medio rural, alojándose en posadas o pequeños hoteles; efectuar visitas a establecimientos agrícolas (sin hospedarse en ellos), y efectuar cabalgatas y paseos en carro por los típicos caminos rurales, disfrutando del paisaje campestre, y disfrutar de las especialidades culinarias de las regiones visitadas.

Agroturismo. Es una modalidad de turismo en espacios rurales que tienen lugar en pequeños y medianos establecimientos rurales, en especial en granjas, chacras y tambos, aunque es posible ver la práctica de esta modalidad de turismo en otros tipos de establecimientos rurales.  Consiste en alojarse en las casas de los propietarios, y tiene la particularidad de que los turistas pueden participar en forma activa de las actividades de estos establecimientos, según el tipo de explotación a la cual se dediquen.

Una variación del agroturismo surgida en Latinoamérica, es la de hospedarse en las fincas cafeteras las cuales han convertido sus casonas en “hoteles rurales”, a partir de los cuales los turistas pueden familiarizan con las plantaciones y el proceso de secado del café, y aprovechar para efectúan recorridos turísticos por el medio rural circundante.  Práctica esta que tiene sus inicios en Colombia, donde se estimaba que sólo en el denominado Eje Cafetero, en 2004 existían ya alrededor de 400 fincas que ofrecían este tipo de turismo.  En México también las fincas cafeteras del Estado de Chipas cercanas a la ciudad de Tapachula, en la frontera con Guatemala,  han desarrollado con éxito este tipo de agroturismo.

Turismo vivencial.  Esta es una variación muy particular del agroturismo que se comenzó a desarrollar en algunos países que poseen una alta población campesina de origen indígena asentada en el medio rural.   En este caso los turistas tienen oportunidad de convivir con los campesinos indígenas y su cultura, alojándose en las viviendas típicas de la familia anfitriona, compartiendo la misma mesa, y participando en sus labores cotidianas agrícolas y artesanales. 

Esta modalidad de turismo esta muy bien desarrollada en Perú, y ya se ha comenzado a desarrollar también en las poblaciones indígenas asentadas en los Andes venezolanos. 

Turismo de estancias. Esta modalidad de turismo rural es muy antigua en Argentina, pero también se encuentra muy desarrolla en Uruguay, Paraguay, y el sur del Brasil.   En Venezuela también existe esta modalidad de turismo rural en algunas haciendas ganaderas, siendo la más conocida de ellas el denominado hato Apure.

En este caso los turistas se hospedan en los cascos de las estancias o de las haciendas, y las actividades que allí realizan les permite familiarizarse con las labores de estos tipos de establecimientos: arreo de ganado, esquila de ovejas, ordeña de vacas, apreciar las destrezas de los “gauchos” en  el manejo del ganado y la doma de caballos, y presenciar los variados “juegos gauchescos” conocidos también como “suertes gauchas”.  Así como explorar la flora y la fauna autóctona del entorno y, desde luego, disfrutar los famosos “asados criollos al aire libre”.  

Nuevas modalidades de turismo rural.  En los últimos años han surgido nuevas modalidades de turismo rural, entre las que se destaca el llamado Enoturismo, más conocido como “rutas del vino”, que tienen sus orígenes y están  muy bien  desarrolladas en los países europeos, especialmente en Francia, España y Alemania.  En nuestro continente también  se ha desarrollado con éxito esta modalidad de turismo: en los Estados Unidos de América,  en los valles de Napa y Sonoma, en el estado de California; en México en el estado de Baja California; y en los países  del Cono Sur las más conocidas son: en Argentina, las desarrolladas en las provincias de Mendoza y Salta; en  Chile, especialmente en el valle de Colchagua; en Uruguay, en el departamento de Canelones; y en   Brasil, en la región de Garibaldi, en el estado de Río Grande do Sur. 

Inspiradas en el concepto de las rutas del vino, se han comenzado a desarrollar también otros tipos de rutas con características similares en el medio rural.  En Europa, por ejemplo, la República Checa  desarrollo la “ruta de la cerveza”,  en México se desarrollo la “ruta del tequila”,  en el estado de Jalisco, y más recientemente Chile y Perú han desarrollado las denominadas “rutas del Pisco”. 

Como se habrá podido observar entonces el turismo rural puede adoptar distintas modalidades, en función del tipo de espacio rural en el cual tiene lugar este turismo y las características de las actividades que allí se realicen.   Es por ello que el nombre correcto de este turismo, como lo mencionáramos al inicio, es “turismo en espacios rurales”, aunque en la práctica se le llame simplemente turismo rural.  



En el próximo artículo comentaremos un nuevo concepto contemporáneo de turismo que se ha dado en llamar “posturismo”, con el cual daremos fin a esta serie.


FUENTE: http://www.portaldeamerica.com/
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