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jueves, 27 de enero de 2011

Turismo Rural

Conceptos, tipos y modalidades de turismo VI: Turismo rural
A diferencia del turismo de naturaleza que tiene lugar en parques nacionales y en áreas protegidas, el turismo rural es una actividad turística que se lleva a cabo en espacios o áreas rurales.
ANTECEDENTES


    A diferencia del turismo de naturaleza que tiene lugar en parques nacionales y en áreas protegidas, el turismo rural es una actividad turística que se lleva a cabo en espacios o áreas rurales.   Los antecedentes indican que este tipo de turismo tiene sus  orígenes en Inglaterra alrededor de los años cincuenta, como consecuencia del deseo de la población urbana por escapar de la monotonía y la tensión de la vida cotidiana en las grandes ciudades, en búsqueda de descanso y recreación, el disfrute de los paisajes y del aire puro del campo, y de familiarizarse con las actividades del medio rural.

    En un principio esta orientación de la población urbana hacia el campo se denominó “turismo verde”, y los turistas se hospedaban en habitaciones de casas de familia que ofrecían alojamiento y desayuno, dando origen así a la modalidad de hospedaje denominada “bed and breakfast”, ampliamente conocida a nivel mundial.   Más tarde surge el alojamiento directamente en las granjas (farm-houses), con la posibilidad de participar en las actividades propias de estos establecimientos rurales, dando inicio  así a lo que hoy se conoce como “agroturismo”.
    Esta orientación de la población urbana hacia el campo se manifestó también en el continente, y varios países estimularon su desarrollo.   Uno de los primeros países fue Francia, que en 1971, elabora su primer Plan de Turismo Verde, cuando ya a este tipo de turismo se le comenzaba a identificar como “turismo en espacios rurales”, denominación que tuvo amplia aceptación y que cuenta hoy día con un reconocimiento generalizado a nivel mundial.
    Sobre el particular es interesante mencionar que al año siguiente,  en 1972, la Asociación TER (Turismo en Espacio Rural) de Francia, integrada por seis instituciones vinculadas con el medio rural, propone a todos los organismos y especialistas interesados en el desarrollo de este tipo de turismo, un manifiesto en el cual expone lo que estimaba debiera inspirar toda acción en materia de turismo en espacio rural a nivel local, departamental, regional y nacional.
    En ese manifiesto la Asociación TER consideraba que se debía  tener una mayor conciencia de la necesidad de proteger el medio rural, y una sensibilización más profunda a favor de la conservación, y establecía:



    “El turismo en espacio rural debe aportar:

a)    Al mundo rural, posibilidades reales de promoción humana, asegurando un complemento económico que permita asumir plenamente su vocación fundamental de agricultor o artesano;
b)    Al ciudadano, el medio para ejercer efectivamente su derecho al espacio, o “vuelta a sus orígenes”, y
c)    A cada uno de ellos, una mayor conciencia de los valores biológicos, psíquicos y espirituales de la naturaleza, en la que el ser humano es un elemento indisociable”.



Francia es, quizá, el país que no sólo tiene más experiencia en materia de turismo en espacios rurales, sino también el que ofrece la mayor gama de opciones para la práctica de este tipo de turismo.  Para que se pueda tener una idea al respecto vale decir que 75 millones de franceses practican anualmente este tipo de turismo. 

Por supuesto esta práctica esta ampliamente difundida en el viejo continente, donde actualmente la mayoría de los países  promueven  el turismo rural en todas sus modalidades.  Obviamente la existencia de una gran población asentada en pueblos y pequeñas propiedades agrícolas en el medio rural, fue lo que  facilito el desarrollo de este tipo de turismo en Europa.



COMENTARIOS

Las condiciones en que se da el turismo rural en Latinoamérica difieren un poco de las existentes en Europa.  El porcentaje de la población asentada en el campo, el tamaño de los establecimientos rurales, así como los diferentes grados de tecnificación en las explotaciones agrícolas y ganaderas que se dan en los distintos países, hace que el turismo rural en nuestra región muestre, además de formas similares a las europeas, otras modalidades del turismo rural que le son propias.


En efecto, en Latinoamérica se pueden observar distintas modalidades de turismo  rural, siendo las principales las que se describen a continuación.

Turismo rural convencional.  No es más que una forma de turismo tradicional que consiste en ir de vacaciones a conocer y apreciar el medio rural, alojándose en posadas o pequeños hoteles; efectuar visitas a establecimientos agrícolas (sin hospedarse en ellos), y efectuar cabalgatas y paseos en carro por los típicos caminos rurales, disfrutando del paisaje campestre, y disfrutar de las especialidades culinarias de las regiones visitadas.

Agroturismo. Es una modalidad de turismo en espacios rurales que tienen lugar en pequeños y medianos establecimientos rurales, en especial en granjas, chacras y tambos, aunque es posible ver la práctica de esta modalidad de turismo en otros tipos de establecimientos rurales.  Consiste en alojarse en las casas de los propietarios, y tiene la particularidad de que los turistas pueden participar en forma activa de las actividades de estos establecimientos, según el tipo de explotación a la cual se dediquen.

Una variación del agroturismo surgida en Latinoamérica, es la de hospedarse en las fincas cafeteras las cuales han convertido sus casonas en “hoteles rurales”, a partir de los cuales los turistas pueden familiarizan con las plantaciones y el proceso de secado del café, y aprovechar para efectúan recorridos turísticos por el medio rural circundante.  Práctica esta que tiene sus inicios en Colombia, donde se estimaba que sólo en el denominado Eje Cafetero, en 2004 existían ya alrededor de 400 fincas que ofrecían este tipo de turismo.  En México también las fincas cafeteras del Estado de Chipas cercanas a la ciudad de Tapachula, en la frontera con Guatemala,  han desarrollado con éxito este tipo de agroturismo.

Turismo vivencial.  Esta es una variación muy particular del agroturismo que se comenzó a desarrollar en algunos países que poseen una alta población campesina de origen indígena asentada en el medio rural.   En este caso los turistas tienen oportunidad de convivir con los campesinos indígenas y su cultura, alojándose en las viviendas típicas de la familia anfitriona, compartiendo la misma mesa, y participando en sus labores cotidianas agrícolas y artesanales. 

Esta modalidad de turismo esta muy bien desarrollada en Perú, y ya se ha comenzado a desarrollar también en las poblaciones indígenas asentadas en los Andes venezolanos. 

Turismo de estancias. Esta modalidad de turismo rural es muy antigua en Argentina, pero también se encuentra muy desarrolla en Uruguay, Paraguay, y el sur del Brasil.   En Venezuela también existe esta modalidad de turismo rural en algunas haciendas ganaderas, siendo la más conocida de ellas el denominado hato Apure.

En este caso los turistas se hospedan en los cascos de las estancias o de las haciendas, y las actividades que allí realizan les permite familiarizarse con las labores de estos tipos de establecimientos: arreo de ganado, esquila de ovejas, ordeña de vacas, apreciar las destrezas de los “gauchos” en  el manejo del ganado y la doma de caballos, y presenciar los variados “juegos gauchescos” conocidos también como “suertes gauchas”.  Así como explorar la flora y la fauna autóctona del entorno y, desde luego, disfrutar los famosos “asados criollos al aire libre”.  

Nuevas modalidades de turismo rural.  En los últimos años han surgido nuevas modalidades de turismo rural, entre las que se destaca el llamado Enoturismo, más conocido como “rutas del vino”, que tienen sus orígenes y están  muy bien  desarrolladas en los países europeos, especialmente en Francia, España y Alemania.  En nuestro continente también  se ha desarrollado con éxito esta modalidad de turismo: en los Estados Unidos de América,  en los valles de Napa y Sonoma, en el estado de California; en México en el estado de Baja California; y en los países  del Cono Sur las más conocidas son: en Argentina, las desarrolladas en las provincias de Mendoza y Salta; en  Chile, especialmente en el valle de Colchagua; en Uruguay, en el departamento de Canelones; y en   Brasil, en la región de Garibaldi, en el estado de Río Grande do Sur. 

Inspiradas en el concepto de las rutas del vino, se han comenzado a desarrollar también otros tipos de rutas con características similares en el medio rural.  En Europa, por ejemplo, la República Checa  desarrollo la “ruta de la cerveza”,  en México se desarrollo la “ruta del tequila”,  en el estado de Jalisco, y más recientemente Chile y Perú han desarrollado las denominadas “rutas del Pisco”. 

Como se habrá podido observar entonces el turismo rural puede adoptar distintas modalidades, en función del tipo de espacio rural en el cual tiene lugar este turismo y las características de las actividades que allí se realicen.   Es por ello que el nombre correcto de este turismo, como lo mencionáramos al inicio, es “turismo en espacios rurales”, aunque en la práctica se le llame simplemente turismo rural.  



En el próximo artículo comentaremos un nuevo concepto contemporáneo de turismo que se ha dado en llamar “posturismo”, con el cual daremos fin a esta serie.


FUENTE: http://www.portaldeamerica.com/

domingo, 14 de noviembre de 2010

Vacas made in Colombia

José Antonio Velásquez S.
Director Ejecutivo - Asocriollo
Revista Infortambo Andina

Cada día tenemos nuevos retos frente a las transformaciones que está sufriendo la naturaleza: el calentamiento global nos hará cambiar la forma de alimentar a nuestras vacas y la forma de producir carne y leche en nuestro medio ambiente nos va a obligar a modificar las condiciones de producción de forraje y nos obligará a la utilización de pastos y biotipos más adaptados a las condiciones de mayores temperaturas y luminosidad.
Cada día tenemos veranos más fuertes, en los cuales la calidad del forraje disminuye en pocos días; igualmente tenemos inviernos más intensos que, si bien nos dan la posibilidad de producir más forraje, éste tendrá una menor calidad; deberemos cosecharlo de manera diferente para que sea utilizado de forma eficiente por nuestros bovinos.
Al hacerse un poco más cálidos el planeta Tierra, los países con estaciones tendrán una pequeña ventaja con el paso del tiempo: un clima más templado que el actual, lo cual beneficiará su agricultura y su ganadería. Los que estamos en las zonas cálidas nos veremos en apuros, porque lo ya cálido se convertirá en aún más caluroso; tendremos que acostumbrarnos a esta nueva condición. Contamos con los sistemas silvopastoriles para mitigar los efectos del calentamiento global, sistemas mucho más eficientes en condiciones de veranos e inviernos intensos: hacen una utilización más eficiente del agua; proveen de nutrientes al suelo al tener involucrados árboles que son capaces de cosechar nutrientes a mayores profundidades que los pastos; reciclan una mayor cantidad de materia orgánica y se defienden muy bien de los vientos y de la excesiva radiación solar.
Nuestro reto está en ser capaces de seguir produciendo carne y leche en nuestras tierras, bajo condiciones más difíciles, para alimentar una población humana que aumenta día a día y que requiere de comida a menor costo. ¿Esto qué significa? Que requerimos de vacas adaptadas a nuestras condiciones, capaces de producir cantidades aceptables de leche, con menor cantidad de suplementos y a menores costos.

Tenemos el recurso genético
Comparo una finca con una fábrica de camisas. Para producir camisas necesitamos operarios, telas, hilos y botones. Debe haber eficiencia, no es lo mismo un operario que pega los botones de dos camisas en cuatro minutos que uno que lo hace en seis. Igualmente, la calidad de la tela, los hilos y los botones son de suma importancia para que la camisa tenga una vida útil aceptable. Nuestras vacas son las operarias de esa fábrica, les medimos su eficiencia en producción, con su intervalo entre partos y su producción diaria de leche; las materias primas de las camisas se comparan con nuestros forrajes, concentrados y sales, y la camisa se compara con la leche. Entre más forraje tengamos, más leche producen nuestras vacas, siempre y cuando sean eficientes en lo reproductivo y hagan un uso eficiente del forraje expresado en la cantidad de leche producida al día. La calidad depende de los sólidos que contenga la leche.
Debemos fabricar las vacas que se adapten a los nuevos retos. Que sean capaces de enfrentar los desafíos diarios, que tengan buenas producciones, y al mismo tiempo, una alta fertilidad, muy buena resistencia a enfermedades; que soporten muy bien los cambios de clima, el calor del verano y la humedad del suelo en invierno; que sus pezuñas sean resistentes. Una vaca que se defienda fácilmente de ectoparásitos, que sea mansa al momento del ordeño y que produzca leche de excelente calidad.
Esa vaca la podemos fabricar hoy en Colombia. Con los recursos genéticos que tenemos en nuestras ganaderías.
Es allí donde vamos a tener que utilizar la genética que tenemos a la mano, que es de excelente calidad. Tenemos razas especializadas en producción de leche, Ayrshire, Pardo Suizo, Holstein, Normando, Jersey y Rojo Sueco, que son las que tienen la genética para producir gran cantidad de leche. Y tenemos las adaptadas que proveen la genética para soportar las inclemencias del clima en el trópico bajo colombiano, que son las criollas y colombiana. Ellas tienen en su haber los genes que, utilizados en combinación con los de las razas especializadas harán una excelente complementariedad.

¿Qué aportan las criollas?
Genes de adaptación que cobran cada día más importancia para enfrentar el reto venidero.

-Tolerancia al calor. Dado en el pelo corto y capacidad de soportar altas temperaturas al contar con un abundante sistema de glándulas sudoríparas que les ayudan a disipar el calor. Esta característica les permite pastorear durante un periodo mayor de tiempo durante el día.
-Calidad de leche. Alta frecuencia de la presencia de los alelos de lakappa caseína beta, lo que hace que la leche sea de excelente calidad, con un alto contenido de sólidos.
-Resistencia a ectoparásitos. La alta movilidad de la piel les permite defenderse muy bien de moscas, al igual que le da alta resistencia a la infestación de garrapatas.
- Consumo de forrajes toscos. Los criollos y colombianos tienen la habilidad de consumir forrajes toscos para convertirlos en leche. Su flora ruminal rica en bacterias digestoras de fibra, les permite consumir mayores cantidades de forraje y degradarlo más eficientemente.
- Mansedumbre. Tenemos muchos modelos de producción a partir de cruzamientos de razas especializadas con criollos: Blanco Orejinegro por Holstein con 16 litros de producción en promedios en ganaderías con excelente manejo en los Llanos Orientales; vacas Hartonas del Valle con picos de producción de 28 y 30 litros en el Valle del Cauca, con mínima suplementación en praderas de estrella y braquiaria. Hatos Lucerna con producciones de 10 Lt/vaca/día pastoreando en praderas de estrella-leucaena, llegando a 19000 Lt/leche Ha/año.
Fértiles y rústicas
Las criollas son una alternativa en los cruzamientos. Si tenemos un hato 50% especializado- 50% resistente y lo llevamos hacia especializado perdemos adaptación; si lo llevamos hacia resistente, podemos perder producción de leche, o de pronto la vaca no se deja ordeñar sin ternero; si introducimos un criollo, no perdemos adaptación ni cantidad de leche y podemos tener una vaca altamente fértil y rústica.
 Tenemos la genética para obtener vacas que conformen hatos lecheros altamente eficientes en el trópico bajo de nuestra Colombia. Tenemos las razas criollas que aportan esos genes de adaptación a nuestras cada día adversas condiciones climáticas y tenemos excelente genética en razas foránea. Basta tomar la iniciativa para comenzar a hacer estos cruzamientos.

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